Una visita al restaurante Martin’s nos ha hecho pensar en lo útil que resulta una alianza cuando se lleva a cabo con fines positivos; no hablamos de las alianzas “raras” como las que llevaron a cabo PRD y PAN con el único objetivo de derrotar al PRI y no con la idea de gobernar para los demás, en una actitud irresponsable, poco ética y de burla a los electores: hablamos de las alianzas que sí tienen algo positivo para la gente, como la que, insistimos, visualizamos en este restaurante mencionado.
Hay carteles como en los países desarrollados, firmados por la Secretaría de Salud, el gobierno de Tamaulipas, la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y otros más, que hacen acopio de un gran ingenio para que la gente pueda pedir platillos balanceados. De todos es sabido que en muchos lugares donde se vende comida preparada se elaboran platillos con un alto valor calórico.
De esta forma, vemos una carne de casi 400 gramos acompañada de frijoles, arroz, puré de papa y una poquita de verdura, lo que constituye una verdadera bomba de calorías, y una oportunidad para convertirse en obeso, gordo, con una barriga prominente que por lo general viene acompañada de diabetes, hipertensión, problemas del corazón y muchos más, amén de los problemas psicológicos, porque a nadie le gusta ser el gordo del grupo y eso lo tenemos más que claro.
Y esa alianza entre las empresas que preparan alimentos y las autoridades de salud nos parece de lo mejor que hemos visto en los últimos meses: la iniciativa privada debe tomar su papel protagónico en la lucha contra enfermedades que están matando a la mayoría de los mexicanos, y que tienen que ver con los problemas con la báscula. Así de claro.
De nada sirve, por ejemplo, que se tomen medidas adecuadas cuando en algunos medios publicitarios –y no de información- nos bombardean con publicidad nefasta. Tal es el caso de una de las cadenas más influyentes del país, en la que nos dicen que hay que consumir muchas cosas, sin preocuparse por dar a la población un poquito de lo mucho que ganan. Prefieren abrumarnos con programas estúpidos y carentes de lógica que participar en esta gran cruzada.
Seguramente las autoridades sanitarias, encabezadas por el doctor Norberto Treviño García Manzo, secretario de salud, estarán muy ocupadas buscando esas alianzas positivas en las que quien sale ganando es el ciudadano, en este caso, el tamaulipeco.
El cartel invita a la gente a procurar platillos balanceados; ahora, la segunda etapa debiera ser la que los restauranteros encabecen en el sentido de que no ofrezcan esas bombas calóricas en sus menús: que se puedan adecuar a las necesidades nutricionales de una población que crece de lado, hacia los lados, alarmantemente y peligrosamente, en detrimento de quienes suben –o subimos- de peso a diario y cargamos esa serie de conflictos que pueden desencadenar en situaciones realmente peligrosas.
Buena, muy buena la alianza, sin duda alguna, pero falta la parte fundamental: el que nosotros entendamos la importancia de cuidar el peso corporal, porque es ahí donde se encuentra la base de la problemática del ser humano.
Hoy en día, la obesidad sigue cobrando víctimas en todo el mundo. Hagamos que en México y, particularmente en Tamaulipas, se pueda detener esta escalada de influencia para adquirir peso de más, y estar en el riesgo de las complicaciones propias de este asunto de salud.
Hacemos votos porque así como lo hicieron los beisbolistas de la liga mexicana y los restauranteros, muchos grupos sociales se unan a esta gran cruzada que tiene como objetivo el que usted y nosotros vivamos mejor, más sanos, y podamos entregar lo mejor de nosotros mismos en el quehacer diario.
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Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
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