Sin duda que los resultados electorales no han sido positivos para el Partido Revolucionario Institucional, motivo por el cual se ha llevado a cabo una reunión en la que el gobernador Egidio Torre Cantú ha dicho que se tiene que replantear la estrategia, dado que las elecciones próximas están a la vuelta de la esquina.
Habla de un 2013 en el que se tiene que recuperar lo que hoy en día se perdió por distintas razones. Miles de votos se perdieron porque no hubo una información adecuada acerca de las alianzas: en el caso del Enrique Peña Nieto, estaba claro que participaba por dos fuerzas: PRI y PVEM, sin embargo, en las diputaciones y senadurías no ocurrió lo mismo y el tricolor se fue solo, lo que no se entendió bien por los electores.
En la casilla donde nos tocó participar tuvimos oportunidad de ver muchos votos para diputados y senadores que estaban marcados por PRI y PVEM, por lo que fueron anulados. Cierto, es una de las razones fundamentales, aunque no la única.
En ese sentido, algunos elementos del tricolor fallaron en sus tareas y así lo han reconocido. Hay una estrategia fundamental en los tiempos modernos y es la referente a las campañas mediáticas, con la premisa de que no es posible estar en todas las casas haciendo la campaña, y es cuando se justifica la campaña en medios de información masiva, pero hubo algo que no encajó como debiera en ese rubro, porque la verdad sea dicha, se quedaron cortos en cuanto a la atención para quien se encarga de este tipo de información.
No se entiende aún que personas que no hicieron una campaña ganaran las elecciones, pero se justifica un poco cuando se escucha a Torre Cantú reconocer que se ha sufrido una pérdida de posiciones en el Congreso de la Unión, probablemente, porque no fue capaz el tricolor de convencer a su gente de que les otorgara su confianza de nuevo.
Recuerda el gobernador que las condiciones difíciles que vive la entidad han tenido su parte de culpa y han pasado factura al PRI estatal, aunque hay que estar conscientes de que la problemática ha sido propiciada desde la Federación que tiene una gran parte en esa responsabilidad. La incertidumbre en que vivimos no es culpa de un nivel de gobierno: es consecuencia de lo que no se ha podido hacer en los tres niveles: municipal, estatal y nacional o federal. No se puede culpar ni responsabilizar a uno solo.
Reconoce Torre que hay que trabajar más fuerte para acercarse a la gente, esa que vota y que castiga o premia con el sufragio a favor o en contra; hay mucho por hacer y honestamente, se deben ajustar algunas piezas importantes que le fallaron a Lucino Cervantes y a su partido, a su entidad. Es el tiempo en que tienen que hacer una recomposición en base a una evaluación sincera, honesta. No cabrán aquí los que quieran quedar bien con el gobernador y decirle que todo anda bien y que no hay problemas.
Hoy hacen falta esos priístas que saben reconocer donde han fallado las estrategias y buscar la forma de corregirlas. Los paleros y los zalameros deben ser erradicados, así como los deshonestos que no cumplieron con su labor, aduciendo otros conceptos para engañar a su partido y a quien les confirió responsabilidades prioritarias que tienen que ver con la imagen del PRI tamaulipeco. Esos son los que es pertinente suponer que deben ser echados, para dar cabida a las nuevas generaciones.
Es el tiempo de los jóvenes y de la experiencia, pero no se puede dejar todo a una u otra parte: vanagloriarse por lo que se hizo y ajustar lo que no se hizo, despedir a quien no funciona y buscar la participación de los que sí hicieron su trabajo en tiempo y forma.
El ingeniero Torre Cantú, en su calidad de priísta, hace el llamado a todos los miembros de su partido para recomponer a un partido que, hasta hoy, había dominado la entidad, pero por una estrategia fallida o mal ejecutada no surtió el efecto deseado.
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Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
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