ORBE/Ma. Teresa Medina Marroquín*¿Con el mejor postor?

¿Con el mejor postor?

Ma. Teresa Medina Marroquín

“Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia”

Marco Tulio Cicerón

Resulta obvio, lógico y hasta cierto punto entendible que Felipe Calderón Hinojosa esté en la férrea postura de ejercer su mandato hasta el último día de su administración.

Pero lo que no es comprensible es que el presidente de México utilice su posición política para crear un ambiente turbio, que ya de por sí confuso está, en la sociedad mexicana.

Me explico, amable lector. El día primero de julio, poco antes de la media noche y justo después de que Leonardo Valdés Zurita diera a conocer los resultados del conteo rápido de las elecciones presidenciales de ese día, Calderón Hinojosa dijo en cadena nacional que “tenemos que respetar la decisión que los mexicanos tomaron en las urnas”, asegurando que “debemos sentirnos muy orgullosos por este logro colectivo”.

En su discurso, el Ejecutivo Federal también felicitó “a todos los que participaron en la jornada electoral y aquellos que salieron a votar” luego de reconocer que, una vez confirmadas por las instancias correspondientes las cifras dadas a conocer por el IFE, “se estará nombrando a Enrique Peña Nieto como presidente de México”.

Tan sólo unos días después, coincidentemente luego de que Andrés Manuel López Obrador fijara su postura con respecto a los resultados de las elecciones, el mandatario federal dice que el proceso electoral está plagado de irregularidades, coincidentemente también con el mismo alegato del candidato inconforme.

En su nuevo discurso, Calderón Hinojosa reprocha la “compra de voluntades” y afirma, a un medio extranjero claro está, que “el problema de la democracia mexicana no está en la contabilidad electoral” (mensaje para López Obrador de la forma en que debe encausar su defensa) sino “en la libertad con la que un elector llega a la casilla para votar por uno u otro candidato”. Qué cosas, ahora resulta que el problema de nuestra democracia está en la libertad de votar por quien queramos.

Bueno, y si a ello le agregamos que nuestro querido presiente está dispuesto a ocupar un cargo en la nueva administración federal (leyó usted bien, amable lector, el señor quiere continuar), pues de plano da la impresión de que Felipe Calderón se está vendiendo al mejor postor.

A menos de que lo que en realidad quiera sea entregar un país inmerso en la inconformidad, en la apatía, complicándole la existencia al nuevo gobierno, ya sabemos que una de las tantas “cualidades” de nuestro presidente es precisamente crear un ambiente de tensión para después quedar como el “salvador”.

Esperemos que esta situación no sea una bola de nieve que crezca a dimensiones insospechadas.

Por lo pronto el candidato de las izquierdas ya presentó su inconformidad pidiendo la anulación de la elección presidencial por lo que ahora corresponde al Tribunal Electoral tomar una decisión.

Tal vez la decisión más importante en la historia de nuestro país.

Pan sin sal.

Por si no quedó claro el mensaje de que “perdimos todos, los que estamos en el Gobierno, en la dirección panista porque quizá el proceso de selección fue errático, tortuoso, costoso políticamente… y la estrategia de campaña no fue de continuidad, sino de cambio o diferencia”, Felipe Calderón ejemplificó la necesidad de un ajuste en el PAN con la firma de quitar el 10 por ciento de sal al pan.

Claro que él mismo satirizó con la sinonimia de las siglas de su partido con el nombre de este producto básico en la alimentación de los mexicanos.

Pero lo que es un hecho es que la guerra al interior de Acción Nacional ha dado inicio y don Caderón va con todo para lograr, al menos, el triunfo al interior del partido en el que milita. Eso ni quien lo dude.

Ya sabemos que otra de sus “cualidades” es mofarse de los errores de los demás.

En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente inicio de semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.

Hasta la próxima.

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