ORBE/Teresa Medina Marroquín*Mensajes oportunos

“Aprovecha la oportunidad en todas las cosas; no hay mérito mayor”

Píndaro

Enrique Peña Nieto sabe que tiene en contra la apatía de un sector de la sociedad mexicana que no acepta el regreso del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República. Un sentir natural, y hasta cierto punto normal, si consideramos el refrán de que “el que se quema con leche, hasta al jocoque le sopla”.

Siete décadas en el poder, casos de corrupción en las altas esferas políticas, crisis económicas por malas decisiones tomadas y peores acciones emprendidas no son cosa fácil de olvidar.

Pero al final de cuentas las estrategias implementadas durante los tiempos de campaña dieron resultado al crear la imagen de una nueva etapa del partido tricolor, consciente de los errores cometidos y con una postura de madurez para revertir esa tendencia.

Por eso hoy, como ganador de la contienda electoral y virtual Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos, resulta por demás acertada la etapa de reconciliación que ha empezado a construir tratando de convencer a sus opositores; pero, sobre todo, el mensaje oportuno que se envía a la sociedad mexicana.

La “purga en la alta burocracia federal para mejorar el gasto en salarios y prestaciones” que están preparando los legisladores del PRI es una muestra de que efectivamente existe la voluntad de cambiar las cosas en nuestro país.

De que la disparidad en los sueldos y salarios entre “altos” funcionarios y trabajadores de menor nivel tiende a la baja en ese afán de todos los mexicanos que buscan remuneraciones más acordes a la realidad que se vive en nuestro país.

Sin lugar a dudas, es un buen indicio de que el tricolor tiene prisa por hacer las cosas bien.

Esperemos que la buena voluntad sea recíproca y los disidentes den una oportunidad, no sólo al PRI, si no a los millones de mexicanos que dieron su voto de confianza a Enrique Peña Nieto que, dicho sea de paso, también merecen el respeto a sus ideales.

Transición ordenada y apegada a derecho.

Esta semana Felipe Calderón Hinojosa recibió en la residencia oficial de Los Pinos a Enrique Peña Nieto.

Ambos presidentes de México, constitucional y electo (de lo contrario no se hubiera realizado este encuentro hasta después del seis de septiembre próximo), acordaron llevar a cabo un proceso de transición administrativa y política, transparente y apegado a derecho.

Al parecer las cosas van por buen camino, un camino que se vislumbraba por demás tortuoso, para la renovación del Poder Ejecutivo Federal prevista para el primero de diciembre.

De hecho, con la aprobación de la mayoría de los Congresos locales de la reforma política, el próximo presidente podrá rendir protesta ante las mesas directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión o ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en caso de no existir las condiciones constitucionales; una innovación que evitará que se repita el bochornoso episodio de hace seis años, justo cuando Calderón Hinojosa por poco y no protestaba como presidente de México.

El PAN sigue dando tumbos.

Mientras que el presidente del PAN dice que esperarán hasta su asamblea de agosto para definir si asisten o no a la toma de protesta del nuevo Presidente de la República, la secretaria del mismo partido asegura que los panistas sí atestiguarán el evento de diciembre próximo.

No sé si la intención de Gustavo Madero sea esperar hasta que el Tribunal Electoral dé su veredicto respecto a la elección presidencial, en cuyo caso tendría qué postergar su postura unos días más si consideramos que el órgano colegiado tiene como fecha límite el seis de septiembre para validar, o no, los resultados electorales. O si Cecilia Romero tenga ya instrucciones precisas de don Felipe.

Independientemente de cuál sea la situación, ¿qué no recordará Madero que de no ser por el PRI, Felipe Calderón simple y sencillamente no hubiera podido protestar como Presidente de México en diciembre de 2006?

Vaya que si el PAN sigue dando tumbos, como si no fuera suficiente estar en la lona.

En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; recordándole que en familia es más sencillo ser feliz.

Hasta la próxima.

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