El que lucha contra nosotros nos refuerza los nervios y perfecciona nuestra habilidad”
Edmund Burke
Era imposible dejar sólo a su contrincante en esta interesante pelea política, pero primero había que dejarlo caminar sólo en el cuadrilátero para ver sus técnicas de ataque, su calentamiento, la respuesta del público y hasta de los comentaristas.
Era necesario esperar el tiempo suficiente para definir la forma de contraatacar sin correr riesgo alguno antes de que la pelea termine y el réferi levante la mano del gran vencedor.
Todos los movimientos tenían que estar perfectamente estudiados, bien calculados, inclusive la posibilidad de alguna pequeña caída y el abucheo momentáneo de la afición.
El tiempo llegó y el manager decidió que era el momento oportuno para remontarse en esta lucha, para dar inicio al primer asalto.
Así es, amable lector, finalmente los priistas decidieron subirse al ring poselectoral para contrarrestar los embates de los partidos de izquierda y el colado panista que quiere figurar, aunque sea un poco.
A través de su vocero nacional, Eduardo Sánchez, el Partido Revolucionario Institucional denunció una presunta red de “financiamiento oculto”, presumiblemente utilizado por el candidato de la coalición Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, desde 2006 a la fecha. Todo esto mediante las asociaciones Honestidad Valiente y Austeridad Republicana, creadas, claro está, por el propio Andrés Manuel.
Dicen los priistas que estas asociaciones “han operado con financiamientos ocultos para evadir los mecanismos de control de recursos de los partidos políticos”, por lo que se demanda fraude por evasión fiscal, defraudación al Instituto Mexicano del Seguro Social y violación de topes de campaña al ocultarse esos gastos que debían reportarse al Instituto Federal Electoral.
Y por si fuera poco, abuso de autoridad al referir contratos de adjudicación directa del gobierno defeño a las mismas asociaciones.
Dice Marcelo Ebrard que estas denuncias priistas sólo buscan enturbiar el panorama electoral, desconcertar a la sociedad, cuando los más desconcertados fueron los propios pejistas.
Pero bueno, tal parece que de plano El Peje se ha quedado sólo; sus principales operadores prefirieron irse de vacaciones y los diputados y senadores electos perredistas tienen como prioridad definir las coordinaciones de ambas cámaras.
Al grado tal de que en conferencia de prensa, esta semana López Obrador habló sobre un posible acercamiento con Enrique Peña Nieto para “intercambiar puntos de vista”.
Un mensaje que bien pudiera entenderse como aventar la toalla.
Por cierto, quien también se subió al ring político lectoral fue el presidente de México, pero en esta ocasión vislumbró el pasado parafraseando el pasado. Felipe Calderón Hinojosa dice que sacará de Los Pinos al PRI dentro de seis años o, cuando muy lejos, en el 2024.
Seguramente el amable lector se preguntará, al igual que yo, cómo le hará, pero ya sabe que para el Ejecutivo Federal no hay imposibles (salvo la generación de empleos que prometió, la mejor calidad de vida, la seguridad social, la cobertura universal de salud, el apoyo a las víctimas de la violencia y otras cosillas más) y la respuesta parece fácil: gracias a sus valores éticos y políticos continuará en el escenario desde su partido.
Así que no dude que don Felipe Calderón quiera ser el próximo presidente “legítimo” del PAN.
Tamaulipas repunta.
Sin lugar a dudas, el período vacacional que estamos viviendo ha dado un importante respiro a la vida económica de nuestro estado.
Los destinos turísticos recibieron a los paseantes dejando una substancial derrama económica, además de que dejan constancia de que Tamaulipas repunta una vez más.
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; recordándole que en familia es más sencillo ser feliz.
Hasta la próxima.
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