El Tri… ¿sí se puede?
Ma. Teresa Medina Marroquín
Ahora que están de moda nuevamente los Juegos Olímpicos, bien nos vendría tratar a la política mexicana desde este particular punto de vista, pues fieles a nuestro estilo los mexicanos podemos hacer parodia prácticamente de todo.
Por ejemplo, los amantes del deporte tuvieron horas de regocijo este martes, cuando un par de jovencitos clavadistas se posicionaron como los segundos mejores de todo el mundo, al obtener la medalla de plata en la plataforma de diez metros.
Bueno, qué tanta no era la felicidad de un amplísimo grupo de mexicanos que hasta el mismísimo presidente Felipe Calderón Hinojosa tuvo que salir a felicitar públicamente a nuestras glorias deportivas, que se convirtieron en los primeros en obtener una medalla para nuestro país.
Y aunque la primera presea resultó de plata, es decir, quedaron en segundo lugar, el buen ánimo se apoderó de la delegación nacional y hasta de los mismos medios de comunicación que cubren la justa olímpica.
No, no es mediocridad, porque bajo la mística de la noble y sana competencia ser el número dos del mundo es un logro mayúsculo, a diferencia de otros ámbitos de la vida nacional.
¿A poco Andrés Manuel López Obrador festejó su medalla de plata en las elecciones del uno de julio? ¿Verdad que no? Ja, ja, ja, ya ni pensar de la medalla de bronce para Josefina Vázquez Mota, ¿a poco le quedó ánimo de festejar?
Ahora bien, siguiendo bajo esta óptica deportivista, nos preguntamos, ¿quién fue más rápido, más alto y más fuerte?
Para ello hay que recordar que la campaña de López Obrador fue un auténtico maratón, pues inició en el 2006, por lo que una teoría sobre su medalla de plata puede ser que llegó demasiado cansado a la meta electoral.
Sí, parece que el tabasqueño terminó por desfondarse y simple y llanamente no pudo cerrar con todo en los últimos metros de la carrera presidencial, pues durante las campañas formales se le vio ahora sí que “flaco, cansado y sin ilusiones”.
Por su parte, la medallista de bronce fue la última en subirse a la carrera presidencial y la verdad nunca tomó el ritmo necesario ante el paso constante del mexiquense, que finalmente obtuvo la medalla de oro.
Sí, tal vez por ello Enrique Peña Nieto se subió a lo más alto del podio electoral, ya que supo mantener el paso firme y veloz, tanto desde el Gobierno del Estado de México como una vez que entró de lleno a la recta final de esta imaginaria competencia, resultando el más rápido.
¿Y el más alto? Sin duda que haber gobernado a una de las entidades más pobladas del país le dio a Peña Nieto la altura de miras para poder aspirar la anhelada medalla de oro.
No, no es lo mismo gobernar el Distrito Federal que el Edomex; como tampoco da la misma calidad en los saltos haber sido gobernador de dicho estado que ser Secretaria de Educación.
¿Y el más fuerte? Aun cuando López Obrador no se cansaba de enseñar el músculo en cuanto mitin realizara, Peña Nieto demostró que su fortaleza tuvo su origen en la unidad de su partido, pues mientras los de la izquierda se debatían en infames confrontaciones, hace mucho tiempo que los priistas cerraron filas, fortaleciendo a su candidato presidencial.
De los panistas mejor ni hablar en este sentido, porque por increíble que parezca el partido de Josefina prácticamente se desmoronó y no pudo levantar la más pequeña de las pesas disponibles para medir su fortaleza.
Entonces, la pregunta obligada es: ¿Fue Enrique Peña Nieto el más rápido, más alto y más fuerte? Todo hace indicar que sí, sin embargo, habrá que esperar a ver la decisión de los jueces, pues de sobra es conocido que el medallista de plata pidió la revisión de la repetición instantánea ante la sospecha (y su desconfianza) de que le hicieron trampa.
Ah, por cierto, ¿cuáles serían las causas que los priistas tamaulipecos se hayan quedado con la medalla de plata en la misma olimpiada electoral?
Los análisis de entrenadores y patrocinadores siguen su curso, por lo que es cuestión de días para saber si el equipo tricolor tamaulipeco hará cambios radicales en su cuerpo de entrenadores, nutriólogos, aguadores y todos y cada uno de aquellos que participan como parte de equipo estatal.
Sí, nuestras imaginarias olimpiadas electorales ya terminaron para el PRI Tamaulipas y ahora tendrán que ir a los Juegos Regionales para demostrar que aprendieron de sus errores y están decididos a retomar el paso, para ser los más rápidos, altos y fuertes. ¿Sí se puede?
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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