Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa*El mejor regalo de todos

Difícil, muy difícil de olvidar la cara de asombro de él, cuando recibió un regalo de la nada, es decir sin que mediara fecha especifica: hace ya algunos calendarios, fue un reproductor de música que le enseñamos, seguido de la pregunta: ¿te gusta? Obviamente, dijo que sí, porque era el aparato, tecnológicamente mejor que había en el mercado.

“Bueno pues: toma y ¡Feliz día de la amistad!”, contestamos. No era febrero ni nada por el estilo, simplemente un buen momento para compartir con el hijo un regalo que seguramente había visto y deseado, sin pedirlo siquiera porque vivía consciente de la situación que vivíamos, que no nos permitía ese tipo de regalos.

Hoy, la sorpresa fue a través de una llamada: “papá, ¿dónde estás?”

– En casa, -respondí

– Bueno, vamos para allá, te tenemos algo.

Y la espera se hizo eterna: por la mente cruzaron infinidad de sentimientos y pensamientos, algunos nada gratos, quizá por las experiencias vividas anteriormente y que no dejaron buenos recuerdos, sin embargo, había que dejar pasar los minutos que parecieron eternos en esta calurosa tarde.

Finalmente, llegaron ambos: David y Daniela –Dafne no estaba en casa- y bajaron del vehículo con una bolsa de plástico rosa, para entregarla con una sonrisa y la frase: “feliz día del padre o de lo que sea, pero felicidades, y esperamos que lo disfrutes”.

La sorpresa fue mayúscula: la película “The Way”, de Martin Sheen, dirigida por Emilio Estevez, y que narra una aventura en torno al Camino de Santiago, una de nuestras ilusiones y metas, aunque ya cruzado en tres ocasiones, pero que no deja de ser todavía un anhelo.

La cinta recoge la magistral actuación del mismo Estevez y obviamente, de Martin Sheen, quien interpreta a un oftalmólogo que pierde a su hijo justo donde inicia el Camino de Santiago, la peregrinación quizá más importante del mundo dentro de la religión católica.

La cinta de referencia la buscamos por Internet, en tiendas y cualquier punto de venta posible sin éxito, aunque nos habían hecho llegar una copia bajada de la red, pero siempre existía en nosotros el deseo de tener la original, es decir, una copia legal, sin que fuera objeto de descargas que en ocasiones no funcionan como quisiéramos.

No es el coste de la película: es un DVD, no es, tampoco, el hecho de que hayan llegado los hijos con un obsequio, sino el hecho de que se han acordado de cuales son nuestras ilusiones, nuestros anhelos, nuestras metas, y en base a seso, buscar sorprender con un obsequio que no es equipara con nada en el mundo por el significado que tiene el tema y porque ellos se acordaron de qué es lo que estamos teniendo en mente en los momentos claves de nuestra existencia.

Es cuando damos valor a los hijos, a sus sentimientos y a esas cosas que muchas veces nos cambian en todos sentidos. Los hijos que saben ser detallistas no tienen comparación con nada en el mundo, aunque, claro que esos sentimientos vienen de la base, del hogar, de la familia.

Profundamente conmovidos, estamos a punto de ver la cinta “The Way”, y disfrutarla lentamente, como debe de ser, porque es el mejor regalo del año, sea porque es algo que queríamos y buscamos con mucha pasión, o quizá, que es lo más seguro, porque significa que ellos, los hijos, están siempre atentos y pendientes de qué gusta a sus seres queridos, qué quieren o qué desean en cualquier momento de su vida.

Nada mejor que la cinta que disfrutaremos al máximo, porque realmente es algo que mueve todo lo que llevamos dentro.

Los hijos, siempre los hijos, esos pequeños seres que se convierten en mujeres y hombres, siempre nos regalan sorpresas, aunque, a decir verdad, la de hoy ha sido la mejor de los últimos años.

Agradecer con la palabra, el abrazo y el beso no es suficiente: se hace con el corazón.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación

Ten un buen día!