Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Ali Babá y los 40… banqueros

No se piense que el título está equivocado. Si bien es cierto que evoca aquellos tiempos –ya un poco lejanos… o un mucho- en que los padres o abuelos nos contaban cuentos infantiles. Se estilaba estar en la sala o en la cama para escucharlos atentamente, y dependiendo de la capacidad histriónica de quien los contaba, era la atención que prestábamos al respecto.
Entre esos cuentos estaban los de “Las mil y una noches” y ahí había un cuento que se llamaba “Ali Babá y los 40 ladrones”, que narra la historia de un individuo que inclusive llega a robar a los ladrones, convirtiéndose en un personaje muy rico, gracias a un genio y unas palabras mágicas.
“Ábrete, Sésamo” eran las palabras que rezaba para ingresar a la guarida de estos delincuentes que atesoraban lo que robaban a diario a todo tipo de gente. Hoy en día, han cambiado las cosas, y en lugar de decir “ábrete, sésamo” los encargados de llevar a cabo el robo dicen “ábrete, cuenta”, entre otras cosas.
Nos alertan mucho sobre las letras “chiquitas” de los contratos, sin embargo, hay funcionarios sin escrúpulos que manejan todavía otras mañas para despojar a los usuarios de la banca, hoy de nuevo, privada, de sus recursos, tal y como sucede en el que fuera el banco más famoso y prestigiado del país, y que se fusionó con una institución americana: “First National City Bank”, en una campaña mediática que nos hizo creer que sería mejor… nada peor que lo que acontece a diario.
En el “centenario” banco nacional de México llevan a cabo acciones lejanas a la honestidad y la ética de cualquier servidor de estas instituciones: cuando uno va a recoger alguna tarjeta de nomina, débito o crédito, entre las muchas hojas manejan algunas que significan un contrato de daños, asegurando que no costará su apertura, sin embargo, año con año, lo cobran y con creces.
Al columnista le colgaron un contrato de esta naturaleza, con un descuento que ronda los 200 pesos mensuales, y al vencimiento lo han renovado sin la autorización correspondiente, cobrando de un solo golpe los más de 2 mil 400 pesos que incluye el servicio anual.
Hablan de todo por la vía telefónica cuando contestan, ya que tienen un servicio de larga distancia sin cobro, en el que, para variar, inundan con opciones sobre el servicio que se quiere, el tipo de servicio y demás: pasan minutos enteros antes de que alguien se digne dar atención decorosa al cliente.
Banamex se había caracterizado por ser una institución seria y honorable, sin embargo, han caído en un descrédito tal que orilla a muchos a cancelar las cuentas de cualquier tipo, dada la falta de probidad con que manejan sus asuntos.
Cobros desmedidos y a destiempo, injustificados o no autorizados son el pan de todos los días.
Ya en una ocasión anterior caímos en un problema bancario con ellos, y tuvimos que acudir a instancias poco claras, dado que hasta la Condusef en Tampico estaba en complicidad, todo, claro, para perjudicar a los cuentahabientes que, luego de tantos problemas, optamos muchos por mandar por un tubo los trámites y dejarnos de problemas, pero, ¡Oh sorpresa! Ellos vuelven a renovar el documento y a cobrar de nuevo.
Así so las cosas que manejan en esta institución bancaria. Ganas no nos faltan de hacer una pancarta y colocarnos en la puerta de este banco para alertar a los ciudadanos que llegan a confiar sus dineros a estos personajes faltos de honorabilidad.
Es totalmente injusta la política bancaria que emplean, jugando con la ignorancia de algunos y abusando de la buena fe de otros, pero el caso es que engrosan sus cuentas de seguros y servicios que nos cuelgan sin darnos cuenta, con la idea de que, tontamente, confiamos en ellos y fuimos objeto de un robo más, de ahí la remembranza del famoso cuento de Ali Babá, donde sus 40 banqueros hacen de las suyas a diario, jorobando a una ciudadanía que ya de por sí está castigada por la recesión que vivimos…
No se vale, sinceramente.
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