ORBE/Ma. Teresa Medina Marroquín *El dolor de Andrés…

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“No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros”
Lucio Séneca

Ya no sabemos a ciencia cierta cuál es el dolor de Andrés y no me refiero a Andrés el del refrán, amable lector, sino a Andrés Manuel López Obrador, el del escándalo… al extravagante.
Ya no sabemos si sea que el panista Ernesto Cordero Arroyo haya asumido la Presidencia del Senado; o si que el priista Jesús Murillo Karam sea ahora quien presida la Cámara de Diputados; o si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se declaró listo para dictar el fallo final de la elección presidencial acordando ya no admitir más pruebas, audiencias o alegatos contra la elección; o de plano que salieron a la luz pública los privilegios en el Gobierno del Distrito Federal para sus amigos que organizaron una “red financiera” a su medida.
Lo que sí sabemos es que el dolor de Andrés, el caprichoso, es tan fuerte que el pataleo está a todo lo que da, permitiendo pensar, inclusive, que se están pasando los límites de lo permitido.
Ya demostró que no pudo demostrar nada. Sus argumentos no fueron contundentes y sus pruebas desatinadas, convirtiéndose por momentos en graciosos espectáculos.
Lo único que ha logrado es que el PRI y el PAN sean, hoy por hoy, los partidos políticos que comandan en el Poder Legislativo, porque en su caprichosa lucha se olvidó de que la silla presidencial no lo es todo y que cuando el poder está en el aire, por definición de su ejercicio, no te puedes dar el lujo de menospreciarlo.
Pero además, está consiguiendo restarle autoridad, calidad moral, a quien pudiera sucederlo dentro de 6 años en esa lucha incansable por llegar a Los Pinos. Marcelo Ebrard desatinó al calificar de “cínico” al Tribunal Electoral en caso de no anular la elección presidencial, argumentando que es “por el bien de México” su revocación.
Y por si fuera poco, el derrotado candidato presidencial está involucrando al Gobierno del Distrito Federal en contubernios que en nada ayudarán a la nueva administración, perredista por cierto.
Eso es lo que López Obrador ha conseguido a la fecha: restarle validez a lo mucho que el PRD logró avanzar en el pasado proceso electoral federal.
Definitivamente en nada conviene a la izquierda, y mucho menos a nuestro país, seguir prolongando esa postura férrea del dolor de Andrés, el del escándalo, no el del refrán.
Por lo pronto Enrique Peña Nieto, y el partido al que representa, se ha declarado listo para trabajar con los partidos de oposición en aquellos acuerdos legislativos que permitan sacarnos del bache en el que nos encontramos los mexicanos, en caso, claro está, de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación valide la elección presidencial.
Es cuestión de horas para saberlo.

El show debe continuar.
Pese a los acuerdos que ya se habían convenido, diputados de la izquierda optaron por tomar la tribuna durante la instalación de la 62 Legislatura.
El motivo, adivinó usted apreciable lector, protestar ante la eventual valoración positiva de las elecciones del pasado primero de julio, las presidenciales obviamente.
Mantas con frases de “la Presidencia no se compra” y “no a la imposición” fueron parte de las consignas de los legisladores inconformes durante la apertura de la nueva Cámara de Diputados.
Ni hablar, el show debe continuar y para eso nuestros legisladores federales se pintan solos. Aprendieron rápido y bien.

¿Calderón en San Lázaro?
Ni de locura.
Solamente a los panistas se les ocurre proponer que al menos el último informe de actividades gubernamentales de Felipe Calderón Hinojosa lo entregue personalmente en San Lázaro.
Pero bueno, dicen que la idea fue de Gustavo Madero tratando de congratularse con el presidente saliente, y casi casi su acérrimo enemigo. Sólo así se entiende que hayan querido mandar a don Felipe al matadero.
Están viendo y no ven.
Por cierto, ahora sí ya todo está listo para que Calderón Hinojosa ofrezca su último mensaje a la nación con motivo de su informe presidencial en Palacio Nacional.
Y es que como no había mucho que anunciar al parecer lo están salvando, primero, el caso Yarrington; y, en segundo lugar, el descubrimiento del yacimiento petrolero, frente a las costas de Tamaulipas. Ojalá que eso nos ayude un poco en una repartición más justa de los recursos que se generan, ajá.
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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