En las reuniones de amigos es común hablar de la última copa para dar por terminada la tertulia y emprender el camino a casa… José Alfredo Jiménez (1926-1973), el canta autor de Dolores Gto., decía algo similar al son del mariachi… en señal de que todo había terminado y no quedaba más.
Pareciera que exactamente lo mismo le está sucediendo a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa al entregar –por medio del Secretario de Gobernación, Alejandro Poiré Romero- su sexto y último Informe de Gobierno.
El documento por su importancia es el que supone la realidad del país donde plasma todos los detalles, políticos, económicos, culturales y de seguridad pública hasta el 1 de septiembre en todo el territorio nacional.
Un buen número de ciudadanos identificados con colores diferentes al del gobierno federal, están hablando de un ‘¡Hasta Aquí Calderón…! ¡Ya basta Felipe!…’ porque ahora ven solo situaciones negativas de estos últimos seis años y las críticas implacables están a la orden del día.
La realidad es que el PANISMO de Vicente Fox Quezada y el de Felipe Calderón significaron un cambio que sin duda dejará huellas profundas en la ciudadanía, aunque se reconocen algunas debilidades simples y otras… muy, pero muy profundas, pero sin suda un avance en las finanzas nacionales y la libertad de expresión, son buenos ejemplos.
El michoacano, aparentemente debilitado porque se va en tres meses del los Pinos, empezó a clavar espinas muy duras, tan filosas que parecieran estacas capaces de lastimar muy fuerte a los aparentemente más encumbrados en las filas sindicales.
Las heridas que pueda causar Calderón Hinojosa tienen destinatarios certeros, porque sin identificar nombres se entiende que son líderes sindicales ‘eternos’ quienes verán limitado su poderío, sobre todo financiero.
Una de las “travesuras” de Felipe Calderón es la iniciativa de Ley que ya entregó al Senado y que pretende obligar a los gobiernos de las entidades federativas a establecer mecanismos que transparenten sus finanzas “…que la gente sepa en qué se gasta cada centavo que ingresa a las arcas del municipio, del estado y la federación.” Reporta el periódico Excélsior. ¿Humberto Moreira Valdés?
Pero la ‘travesura no paró ahí, sino que incluyó en la iniciativa de Ley, la obligación de que todos los sindicatos no solo rindan cuantas a sus agremiados, sino que al mismo gobierno e incluso éste pueda auditar sus ingresos, justificando la media por la opacidad con las que se han manejado los recursos financieros.
En este sentido todas las organizaciones sindicales deben echar sus barbas a remojar porque de aprobarse estas iniciativas, lo mismo se aplicará al Sindicato de Electricistas (SME). Al Sindicato Único de Petroleros de la República Mexicana (SUTPRM) sin faltar al de maestros.
A propósito de profesores, se lee en el mismo texto la iniciativa presidencial, que se transparenten las razones por las cuales los maestros son comisionados en el sindicato, en la secretaría de educación y en otras dependencias federales, estatales y descentralizadas.
Por si fuera poco esa información deberá hacerse pública cada tres meses, pero además, dar a conocer los nombres de quien ocupe y donde, las dobles plazas, también sobre los movimientos de jubilaciones, renuncias y defunciones, de tal manera que el manipuleo de plazas de maestros se verá afectado grandemente por esta iniciativa.
En otras palabras, la iniciativa presidencial pretende por todos los medios que la nación se entere dónde, porqué y hasta cuando un profesor estará fuera de las funciones que a su plaza compete y da plazos para que esto se cumpla con cabalidad de tal forma que no solo las autoridades, sino que los ciudadanos estén enterados de estos movimientos en forma actualizada.
Sin duda que Felipe Calderón Hinojosa tiene lo suyo y ahora corresponde al Congreso de la Unión –Senadores y Diputados- aprobar esta iniciativa de ley que a todas luces pega directo a Napoleón Gómez Urrutía de los mineros, a la misma Elba Esther Gordillo de los maestros, a Carlos Romero de Champs de los petroleros, a Francisco Hernández Juárez de los telefonistas, a la CTM, etc., etc. En la última ¡y se va!
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