“La independencia siempre fue mi deseo; la dependencia siempre fue mi destino”
Paul Verlaine
¿Cómo andamos de orgullo nacional? ¿Listo para festejar el Grito de Independencia?
Independencia… Sí, esa que la Real Academia de la Lengua Española define como “la libertad, especialmente la de un Estado que no es tributario ni depende de otro”.
A ver, echemos un vistazo a la información más relevante de los últimos meses, en los diversos ámbitos de la sociedad mexicana, para intentar prever si se pronostican “heladas” para este fin de semana patrio.
En el ámbito deportivo, la medalla de oro en el futbol de las Olimpiadas fue lo más relevante de la participación mexicana, pues la pírrica cantidad de preseas nos confirma que somos un país tirándole a la mediocridad en esto de las justas deportivas.
Pero no se preocupen, para eso tenemos atletas paralímpicos, para recordarnos que ante la adversidad sí podemos hacer grandes proezas (paréntesis para felicitar a tan ejemplares atletas).
Sin embargo, tampoco en estas competencias nos logramos a meter, de perdido, entre los diez mejores del mundo.
¿Otro aspecto? Vámonos al educativo. La prueba Enlace brindó sus resultados en días pasados y aunque los mismos continúan siendo para llorar, hay que celebrar que se logró avanzar unos cuantos puntos porcentuales.
No… en esto tampoco andamos tan bien.
¿Y en economía? La escalada de precios nos pega de lleno, pues no contentos con tener que pagar el huevo a precio altísimo los genios de la Comapa se dejaron caer con unos recibotes que para qué le cuento.
¿Verdad que tampoco andamos excelentes en materia económica?
Entonces… ¿qué celebrar? ¿Libertad?
¿Democracia? Ahora sí le dimos al clavo.
Andamos tan mal en muchos de los principales factores para el desarrollo personal y social que tenemos que buscar hasta debajo de las piedras para encontrar qué celebrar.
Primero… hay que festejar que Andrés Manuel López Obrador no se fue a tan feo rancho y que seguirá en su lucha de resistencia civil… ¡y por la vía pacífica!
Segundo… también podemos festejar lo que Felipe Calderón dijo el fin de semana en su gira por Asia: que no cedió a la presión de su partido y no apoyó de manera ilegal a la Vázquez Mota… ¡viva don Felipe!
Tercero… por qué no levantamos nuestros tequilas y celebramos como nunca que perdimos como siempre… ¡viva la democracia nacional!
Me explico, amable lector… El Tribunal Electoral validó la elección al desechar las impugnaciones del Movimiento Progresista, en contra del triunfo de Enrique Peña Nieto. Ganamos como nunca.
Sin embargo no hubo autoridad electoral alguna capaz de demostrarnos que la elección fue impecable y que nadie hizo trampa: En consecuencia, todos salieron con sus marrullerías, o sea… perdimos como siempre.
Entonces… ¿qué celebraremos este fin de semana? ¿Seguiremos recordando a nuestros héroes nacionales (que murieron hace muchísimas décadas) ante la carencia ídolos de carne y hueso?
Sí, celebramos el inicio de nuestra Independencia, cuando el cura Miguel Hidalgo convocó a levantarse en armas en contra de la Corona Española, pero…
En fin, como no queremos ser los aguafiestas nacionales mejor proponemos que cada quien agarre su fiesta para celebrar que, efectivamente, a nuestro amado México no se lo han podido acabar los últimos presidentes, gracias a la fuerza de sus millones de ciudadanos que día a día hace Patria y Libertad, con su trabajo, honestidad y fortaleza espiritual.
¡Viva México y vivan los mexicanos! ¡Salud!
Por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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