ORBE/Ma. Teresa Medina Marroquín *Oposición a medias

“Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible”
Benjamin Disraeli

A ver, a ver, una cosa es reconocer la autoridad de alguien, coincidir inclusive en algunos puntos de vista, pero otra muy diferente es estar totalmente de acuerdo con esa persona. Vaya pues, una cosa es Juan Domínguez, y otra, no… Mejor me explico, amable lector.
El triunfo de Enrique Peña Nieto y su nombramiento como Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos es indiscutible y bien han hecho las diferentes fuerzas políticas en reconocerle como tal.
Sobre todo los partidos de oposición.
Su posicionamiento público de tender lazos de respeto, de armonía y trabajo conjunto es algo que, sin lugar a dudas, representa una magnífica oportunidad para que nuestro país salga del bache en el que se encuentra atascado desde hace varios lustros.
La voluntad política que hoy pretenden demostrar, al menos, los representantes del Congreso de la Unión de los diversos actores que lo conforman, permite visualizar acuerdos importantes en los temas laboral, económico, de seguridad y de transparencia gubernamental que tanta falta le hacen a nuestra Nación.
Y al reunirse esta semana Peña Nieto con los gobernadores emanados del Partido Acción Nacional se da el mensaje de la apertura al diálogo, lo cual da cierta tranquilidad y optimismo a los mexicanos. Así lo hicieron los mandatarios del Partido de la Revolución Democrática en su momento al reconocer al Ejecutivo Federal electo.
Pero lo que causa inquietud es que el PAN, en primera instancia, o de manera más obvia, arguya que no será un partido de oposición cuando por simple definición es característica esencial de la oposición enfrentar a una fuerza política dominante.
No sé si sea una respuesta de solidaridad al discurso errático de Enrique Peña Nieto en el sentido de que no necesita amigos para gobernar, si no aliados para construir un mejor futuro para México.
Pero lo que sí sé es que el posicionamiento panista puede ser perjudicial para nuestra sociedad. No podemos dejar de lado que muchas de las acciones del gobierno blanquiazul perjudicaron de manera directa a millones de mexicanos.
Sí, es cierto que México requiere de una política armónica, pero no subyugada. Sí, nuestro país necesita una relación de respeto entre los Poderes de la Unión, pero no de ciega obediencia. Sí, también es cierto que la sociedad quiere ver un trabajo conjunto entre las diferentes fuerzas políticas, pero no una oligarquía.
Y sí, es cierto que urgen acciones que reditúen beneficios para los mexicanos. Creo que ya nos los merecemos.

Está en ruso.
Bueno y vaya que si están en ruso las declaraciones que hizo Felipe Calderón Hinojosa en días pasados, claro, fuera del país.
Resulta que durante su reciente visita a Rusia, el presidente Calderón reveló que su carrera política llegó a su fin pero que espera “como ciudadano poder hacer política que gestione el bien común, y en ese sentido seguiré trabajando por México”.
Tal vez sus intenciones son buenas, pero esa filosofía debió aplicarlas en su momento, durante los seis años que estuvo al frente de la Presidencia de México.
Y sí, definitivamente su carrera política llegó a su fin: tuvo en sus manos la oportunidad de cumplir sus sueños, pero pudo más el afán de imponer su santa voluntad.
Por eso ahora pretende dedicarse a la docencia… en el extranjero obviamente.
Sin lugar a dudas es triste ver cómo los mexicanos tenemos que seguir manteniendo “dignamente”, aun después de terminada su encomienda, a nuestros presidentes aun fuera del país y, lo que es peor, cuando tienen toda la fuerza y vitalidad para sobrevivir.
Y mientras, millones de mexicanos sufren en la pobreza tratando de sobrevivir, aunque carezcan de fuerza y vitalidad. Definitivamente está en ruso.
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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