En punto de las 9 de la mañana el militar, responsable del desfile del 16 de septiembre, pidió autorización al Gobernador Egidio Torre Cantú para iniciar el desfile conmemorativo al 202 aniversario del inicio de la guerra independentista del yugo español.
El escenario victorense fue la calle Alberto Carrera Torres, cerrada por Tránsito Local desde la calle 20 hasta el Cero y desde luego las calles que atraviesan esta importante arteria vehicular.
El desfile conmemorativo al inicio de la lucha por la independencia del país, estuvo muy vigilado por las fuerzas del orden público, con policías discretamente vestidos de civiles y hasta gente uniformada y con armas largas a la vista.
Precisamente, sobre las Fuerzas Armadas, un detalle que llamó la atención fueron los saludos de soldados, marinos y policías federales quienes espontáneamente respondieron con aplausos de los victorenses recibieron.
Los contingentes en términos generales estuvieron bien, a secas, porque hubo niveles escolares que por irresponsabilidad o quizá por los golpes mediáticos a los maestros, hubo deslucimiento: filas chuecas, mal llevado el paso y con escolares que en realidad daban la idea de desorganización y falta de práctica.
Desde luego que hubo niveles escolares donde se notó el trabajo de los maestros, la entrega al compromiso y claro que no pudieron faltar algunos directores de secundarias como Adolfo Cano Galindo, que al final de todo su contingente al centro, ligeramente atrás lo acompañaron sus subdirectores.
Pese a la organización y lucimiento de la gran mayoría de los que desfilaron por la calle Carrera Torres, los asistentes en calidad de observadores nos deleitamos también con otro espectáculo.
El escenario fueron las aceras o baquetas del Desfile Oficial y le llamé `El Desfile Alterno` que sin organizadores, sin maestros, sin autoridades a quien saludar, los protagonistas fueron los padres, algunos familiares y amigos de los escolares que cumplieron con ése deber cívico de enviar a sus hijos y ellos ‘corrieron’ paralelos al espacio oficial.
Uno de los escenarios del `Desfile Alterno` fue ver a los menores de edad casi volando y sostenidos de una mano de su padre o madre, en algunos casos de los hermanos mayores, pero siempre de un adulto que se desplazaban.
Ahí hubo niños sin uniforme que nada veían del Desfile Oficial y que solo cuando el adulto se detenía para tomar fotos a los que desfilaban, entonces podían ver algo, por lo menos a los vendedores de dulces o globos.
En el Desfile Alterno, lo mismo usted podía observar la carrera de los papás al parejo de los contingentes, a las señoras jóvenes, maduras y hasta abuelitas que no quisieron perder de vista a su niño o niña que ahí iba y de vez en cuando gritaban su nombre.
En el Desfile Alterno no faltaron los amigos o amigas que fueron a ‘ver’ a sus amigos, vecinos o compañeros de la misma escuela, aunque de paso se van a ‘echarse un taco de ojo’ con los jovencitos y muchachitas que asisten a lo mismo.
Siempre risas, bromas y juegos, sobre todo entre ellos mismos y dicho sea de paso, en algunos casos ‘se mandan’ accidentalmente con las familias que estoicamente soportan el sol de la mañana.
El Desfile Alterno siempre termina antes que el Desfile Oficial, porque los padres que participan en el primero son los de los niños de la escuela primaria.
Los adolescentes de la secundaria, de las prepas o de las universidades o las Normales ya no ‘permiten’ que sus papás participen en el desfile alterno porque les da pena.
Cierro este espacio con una denuncia pública en un correo electrónico. El martes 12 de este mes a eso de las 21: hrs., un estudiante fue detenido por dos patrullas de tránsito local y un camión de soldados, en una aparente revisión de rutina. Solo que al de la Valle de México, los de la ley y el orden le robaron unos lentes de sol y 250 pesos.
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