“Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo”
Marco Tulio Cicerón
Conforme se agotan los últimos días de la actual administración federal, las voces de reproche se multiplican día a día.
No… no hay reparo en descalificar la etapa que está a punto de terminar cuando Felipe Calderón y su PAN… dilla de disque funcionarios entreguen el Gobierno federal al Presidente Electo.
Y como más de un tamaulipeco de sentimientos azules podrá sentirse ofendido, basta con dar un repaso a lo más nefasto del calderonismo, a los que calificamos de PAN… dilla.
Diga lo que diga Juan Molinar Horcasitas, él pasará a la historia del país como el insensible Director del Instituto Mexicano del Seguro Social que no tuvo el decoro de renunciar a su cargo, además de proteger a los dueños de la Guardería ABC. ¿Verdad que tiene cara de rufián? Y de calidad moral mejor ni hablemos.
¿Y qué me dicen del porro ex secretario del Trabajo, que en estas horas aciagas para los sindicatos está a punto de salirse con la suya?
Sí… dicen que Javier Lozano es el autor intelectual de lo que los sindicalistas califican desde ya como un atentado a la fuerza laboral, vaya pues, un robo en despoblado.
Y sí, este tipejo tiene toda la pinta de malandrín, además de que el cinismo es una de sus cartas de presentación… ¿más de la PAN… dilla?
Gracias a Dios, pero desde el Senado de la República se antoja más inofensivo el cruel opresor de las clases desprotegidas y de los gobiernos no panistas.
Claro, nos referimos a ese que parece delincuente de cuello blanco que al manejar las finanzas del país autorizó recorte tras recorte, impuesto tras impuesto, gasolinazo tras gasolinazo, persecución tras persecución.
Por eso, los temerosos prisioneros fiscales pueden estar tranquilos porque el carcelero ya no tendrá a un amigo en la Presidencia, pues aunque Ernesto quiera poner cara de Cordero, lo canijo que fue con la mayoría de los mexicanos nadie se lo quitará.
¿Y a dónde irán a parar los más pequeños de la banda? Sí, esos que tienen cara de niños malcriados que se han sentido dueños del mundo durante los últimos años.
Nos referimos, claro, a los chicos malos Poiré y Sota, quienes aún despachan en Gobernación y en la Presidencia de la República, desde donde creció su fama de ser de los miembros más marrulleros de la PAN… dilla.
De los capitanes de esta banda mejor ni hablamos, pues no queremos broncas ni con la PGR ni con la Policía Federal, pues doña Marisela y don Genaro tienen fama de vengativos.
Si no nos creen, pregúntenle a tanto perredista y priista que sufrieron los embates de estos miembros de la PAN… dilla, a quienes deben haber tenido el privilegio de conocer cuando menos las casas de arraigo.
En fin, por eso no deberá molestarse el saliente Presidente cuando las diversas voces de ofendidos por este grupúsculo pronuncien sus balances y terminen por reprobar al Gobierno federal.
Aunque, claro, vale reconocer que no todos en el Gabinete del Presidente se comportaron como energúmenos, por ejemplo, la cortesía del caballero José Ángel Córdova Villalobos no estuvo reñida con los buenos resultados que brindó desde la Secretaría Salud y ahora en la Secretaría de Educación Pública.
También podemos mencionar a… este… este… este…
Bueno, lo mejor para los mexicanos fue que los titulares de Energía, de Recursos Naturales, de Reforma Agraria, ente otros, prácticamente pasaron inadvertidos, pues eso quiere decir que no fueron parte de esa PAN… dilla.
En fin. Por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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