Con la participación de profesionales de diversas disciplinas que aspiran a mejorar su formación académica, se inauguró el Doctorado en Ciencias Sociales que tiene como sede a El Colegio de Tamaulipas, institución de creación relativamente reciente y que ha tenido como rectores al historiador Octavio Herrera Pérez, a la economista Laura Alicia Garza Galindo y (el actual) Ruy Matías Canales.
Le tocó al doctor Héctor Manuel Capello, especialista en temas sobre identidad, abrir el lunes con la materia de Epistemología de las Ciencias Sociales lo cual fue motivante para los participantes ya que la calidad del laureado investigador está fuera de toda duda pues ha sido docente en diversas instituciones, además, es el titular del Centro Multidisciplinario de Investigaciones Regionales que es auspiciado por la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
El maestro RMC, en su calidad de Rector del COLTAM dirigió un mensaje a los alumnos de maestrías y del doctorado en Ciencias Sociales invitándolos a participar con entusiasmo en esta tarea que impulsa el gobierno estatal bajo la conducción de Egidio Torre Cantú y que tiene entre sus propósitos formar especialistas en distintas disciplinas para que contribuyan a la solución de los problemas que agobian a la sociedad en su conjunto.
Anunció que, aparte del doctor HMC, este cuatrimestre participarán como docentes los doctores Octavio Herrera Pérez y Marco Aurelio Navarro, destacadísimos investigadores tamaulipecos pero que, más adelante, se tienen contemplados expertos de las Universidades de Nuevo León y Texas, además, vendrán investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey pues el doctorado tiene un enfoque regional e internacional.
En otro escenario, hace poco tiempo, una destacada académica tamaulipeca afirmaba ante sus alumnos que para avanzar en México la izquierda debería parecerse a la de Francia y de otros países europeos pues en nuestra patria esa corriente se caracterizaba por su dogmatismo, radicalismo infantil y por su falta de un programa realizable.
Respeto esa posición, sin embargo, me atrevo a decir que cada nación tiene la izquierda que merece (o que necesita) y que en nuestro caso ha sido gracias a la terquedad de Andrés Manuel López Obrador que las izquierdas, en dos campañas presidenciales, hayan logrado poner en jaque a los partidos tradicionales, provocando un avance opositor sin precedentes.
La izquierda mexicana es plural (se habla por eso de las izquierdas) y lo mismo existen en el PRD corrientes frontales como la de Dolores Padierna y René Bejarano que conviven con otras tendencias moderadas como la que encabeza la zacatecana Amalia García Medina o la tendencia de Estado (Los Chuchos) a la que pertenece el presidente nacional del sol azteca, Jesús Zambrano Grijalva.
Todas las tribus perredistas tienen, además, que cohabitar con la gente del PT, del MC y de tendencias sociales, gremiales o agrarias lo cual demuestra que la “siniestra” mexicana ha tejido fino y que, perdiendo la presidencia, goza de cabal salud y está lista para seguir empujando por los grandes cambios que necesita el país para hacer justicia a millones de pobres.
Ahora que AMLO se ha retirado a fortalecer al MORENA, sobran voces que pretenden satanizarlo por su necedad, sin embargo, en estricta justicia, también hay actores políticos que consideran que el tabasqueño encabeza una corriente opositora necesaria (casi indispensable) para frenar los excesos que distinguen a la clase política mexicana; a quienes critican a los tercos de la izquierda hay que recordarles que el expresidente José López Portillo, abrió el registro para nuevas opciones porque el PRI estaba perdido por falta de competencia de verdad.
En el plano local, el flamante presidente del PRI en Tamaulipas reconoce ante todo el mundo que jamás ha ganado una elección ya que su carrera ha sido como operador político desde que encabezó al tricolor en su natal Nuevo Laredo; quienes le conocen de cerca aseguran que el fronterizo ha llegado para administrar la crisis mientras se deciden las próximas candidaturas, una prueba de ello es la falta de recursos financieros y materiales.
Ramiro Ramos Salinas está trabajando con los recursos humanos que le fueron heredados por el defenestrado Lucino Cervantes Durán quien, desde su retiro temporal, debe esbozar la sonrisilla irónica del veterano colmilludo que comprueba que la estructura local poco tuvo que ver en la reciente derrota en las elecciones federales que dejaron el tricolor en estado comatoso.
Aparte de un desbordado optimismo poco tiene que ofrecer a los priistas alguien que fue incapaz de sentar siquiera las bases para avanzar en la solución al añejo problema del transporte; en su paso por la SEDUMA como subsecretario, RRS se convirtió en un funcionario típico que promete mucho y deja tirada la chamba.
La vieja clase política de Tamaulipas se mantiene tranquila sabiendo que el actual titular del partido en el gobierno es sólo un administrador de la crisis y que, llegado el momento, ahí estarán a disposición de la organización para seguirse “sacrificando por el pueblo”.
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