Poco más de 800 delegados al Congreso Extraordinario de la Sección 30 del SNTE, con sede en Nuevo Laredo, desde la semana pasada están siendo elegidos en igual número de Delegaciones que componen el estado.
Según los estatutos del sindicato magisterial por cada 70 trabajadores de la Educación se elige un “Delegado Efectivo” y por una fracción superior a 40, se elige otro más, con derecho a voz y voto en el seno del Congreso.
Los estatutos también reconocen a los “Delegados Fraternales” que son los que asisten en calidad de invitados y diferencia de los “Efectivos”, solo tienen derecho a voz.
En otras palabras, todo aquel que asista al congreso seccional de Nuevo Laredo asistirá como delegado y sus funciones inician cuando la Comisión respectiva haya revisado la documentación de los que se registraron y termina su responsabilidad con la clausura del evento.
Los hijos de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas que aspiran a la Silla que dejará el ‘Tamatanero’ Arnulfo Rodríguez Treviño, son –en estricto orden alfabético por apellido paterno: Carlos Alejo Aguilar Monita, Nereyda de la Garza Gil, Rafael Méndez Salas, Cecilia Robles Riestra, Pedro Javier Vargas García.
Cinco maestros –tres varones y dos mujeres- que han demostrado tener la capacidad profesional y política para dirigir la sección 30 del SNTE y todos egresados de su Alma Mater a partir de 1981, es decir, ninguno mayor de 50 años de edad.
Los cinco hijos de la BENFT, como los demás aspirantes, hasta hace un mes, nadie mostraba sus intenciones para decir “sí voy por la candidatura”, pero a estas alturas, cuando ya las Asambleas para elegir a los Delegados Efectivos, entonces es cuando se convencen de que están en posibilidades de llegar a la silla principal del seccional.
Carlos, Nereyda, Rafael, Cecilia y Pedro, tendrán que enfrentarse al poder que han demostrado otros aspirantes, como es el caso de Aurelio Uvalle Gallardo, jaumavense radicado en la ciudad sede del congreso y amigo personal de Arnulfo Rodríguez Treviño desde años lejanos, quizá cuando ambos laboraron en la Escuela Normal “Cuauhtémoc”.
Los hijos de la BENFT también deberán enfrentarse a un matamorense Ulises Ruíz Pérez, férreo trabajador de la educación y principal protagonista de aquél “corralito” que le hicieron a Noé Rodríguez García, en su calidad de secretario general de la 30 y lo presionaron para que cediera en las exigencias de aquél Coordinador Seccional.
También de Matamoros está el profesor Rigoberto Guevara Vázquez, que se ha destacado por ser todo un caballero en el trato con sus compañeros, amén de que ha servido sin interés personal, solo institucional.
El todavía Secretario General de la Sección 30, Arnulfo Rodríguez Treviño, fuerte y quedito a dicho a sus compañeros de gremio que no tiene preferencias por nadie, que de plano en el último minuto se ‘destapará’ el nombre del elegido, pero ante todo pide disciplina, sometimiento a la decisión, porque al inconformarse uno, el control se rompe.
Disciplina, cordura, orden y compromiso son las pautas que deberán observarse con los aspirantes y los delegados que les apoyen, porque ello les conducirá a que uno de los nombres que se manejan sea el que quede.
Quizá por el único que debiera preocuparse el Profesor Arnulfo es por Ulises Ruíz Pérez, que desde su llegada a la secretaria particular, empezó a tejer su red de poder, por lo menos aparente.
Algunos allegados a Arnulfo le preguntaron desde aquel 2007 porqué Ulises ahí y el de Villagrán acertó a decir que “A los enemigos, siempre los debes tener lo más cerca posible, aquí juntito a ti, esto te permite ver todo lo que hacen… los tienes mejor vigilados”.
La moneda está en el aire y los hijos de la Benemérita seguro que cada uno tiene su vela encendida para dar gracias a quien le llegue y espero que la dirección de la escuela, esta vez, si rinda un merecidísimo homenaje a sus egresados. Hay muchos y en distintas disciplinas.
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