Antes de abordar el tema, el agradecimiento a quienes nos apoyaron durante esta ausencia, no tan prolongada pero sí muy necesaria, en la que había que atender aspectos prioritarios.
El caso es que ya reiniciamos labores periodísticas o de opinión y queremos compartir algunas reflexiones, siendo la primera la que tiene que ver con la noticia de la secretaría de Salud y su titular, Norberto Treviño García Manzo, quien habla del tamizaje y pruebas que se llevan a cabo en escuelas de la localidad, a fin de captar a la gente con problemas de sobrepeso y obesidad: los niños y jóvenes que, siendo los virtuales protagonistas de nuestro futuro, auguran males de salud incalculables en consecuencias, coste, trascendencia y demás.
El sobrepeso y la obesidad son los males del milenio, lo entendemos de esta manera, y si no nos ponemos a trabajar sobre ello, estaremos dando una puñalada al futuro de nuestros hijos.
Lejos está el desempleo y otros problemas cuando la salud se deprime, cuando no la hay y cuando vivimos más enfermos que nada.
La campaña se basa en “tres razones de peso para combatir la obesidad”, son las que debemos atender, porque afectan a la sociedad en general: menores con problemas psicológicos, insuficiencia respiratoria y problemas ortopédicos, aunado a la diabetes, hipertensión y otros problemas más. En la cosa psicológica, tenemos niños gordos acomplejados, que no quieren salir a jugar o a hacer ejercicio y se refugian en una consola de videojuegos o un ordenador. Incapaces de hacer vida social por sus complejos y gordura, porque son blanco de bromas y mucha crueldad en los comentarios (gordo, tripón, el michelín y muchos otros sobrenombres) que atentan contra su dignidad y se dan en primarias, secundarias y preparatorias.
La salud, no se diga: agitación y problemas para respirar, sobrecarga cardiovascular, intolerancia a la glucosa, mal funcionamiento de las articulaciones, problemas en la piel, acantosis nigricans y muchas cosas más, que aunado al elevado coste para la familia y las instituciones, significan el deterioro de la misma –la salud- y los riesgos inclusive de muerte prematura.
Nadie queremos eso para nuestros hijos, sinceramente, pero si no lo atendemos, van “volando” a ese estatus de vida.
La SST determinará este año la prevalencia actual del sobrepeso y obesidad que, si somos un poco observadores, veremos que abunda: no hay calle en la que no encontremos gente con problemas de peso, a cualquier hora, en cualquier actividad.
A través de las 12 jurisdicciones se hará el trabajo que tendrá resultados oficiales al inicio de 2013; dijo el doctor Treviño: “Los niños y adolescentes son el presente y futuro de Tamaulipas, por ello, el Gobierno del Estado quiere garantizar su salud para alcanzar el desarrollo máximo de sus capacidades, con énfasis en el autocuidado de la salud y la prevención para alejar las enfermedades, y atender todos los ángulos de las irremediables enfermedades crónicas no transmisibles”
Lo que tenemos que comprender es que, por mucho deseo del gobernador Egidio Torre o del secretario Treviño García-Manzo, si usted y yo no ponemos soluciones a nuestros hijos, seremos por más tiempo el estado con más gordos y, por ende, con más complicaciones tempranas de salud.
¿Eso queremos para ellos? Hay que atender las recomendaciones y no culpar a las cooperativas o a la computadora de la gordura de nuestros hijos, causa de la falta de atención de nosotros mismos, de nuestra apatía por conservarles en buen estado para enfrentar los retos que vienen en su existencia.
Según datos revelados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 del Instituto Nacional de Salud Pública, Tamaulipas ocupa el séptimo lugar con una prevalencia de sobrepeso y obesidad combinada de 31.4 por ciento en los niños de 5 a 11 años; el sexto lugar en adolescentes de 12 a 19 años con 38 por ciento y el onceavo en mayores de 20 años con 73 por ciento; es decir que 7 de cada 10 adultos en Tamaulipas presentan sobrepeso u obesidad.
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