ORBE/Ma. Teresa Medina Marroquín *Elitismo internacional

“La diplomacia te saca de un problema en el que el tacto te hubiera evitado meterte”
Brian Bowling

Una característica que destaca en el Partido Acción Nacional es el elitismo. Al menos eso es lo que nos demuestran las constantes inconformidades al interior de ese partido.
Lo hemos apreciado en la definición de sus dirigencias, tanto locales como nacionales, que terminan indiscutiblemente en un divisionismo cada vez más marcado. Recientemente lo vimos en la selección de sus candidatos que participaron en las últimas elecciones federales donde los desacuerdos llegaron hasta los tribunales electorales.
Y mientras las discordancias se den de manera intrínseca no hay mayor inconveniente; mientras no trascienda los límites panistas se convierte en algo meramente personalizado por lo que sólo a ellos les compete lidiar con ese modus operandi.
Pero el problema adquiere relevancia cuando se traslada a la vida política y social del país. Y más relevancia aun cuando traspasa las fronteras del territorio nacional.
Es allí donde surge el elitismo internacional.
Los últimos doce años nuestros presidentes han sido emanados de las filas panistas y, por mala suerte, han antepuesto sus ideologías políticas a la diplomacia, a la forma correcta de gobernar por el bien de una nación. Bueno, al menos mientras están en funciones porque una vez terminado su mandato entonces sí tienen toda la “capacidad” para decir que se haga lo que en su momento no quisieron hacer.
Difícil olvidar el “comes y te vas” que Vicente Fox le sugirió a Fidel Castro en aquella Cumbre de la ONU celebrada en Monterrey en el 2002 priorizando la dependencia a George Bush. Una acción que mandó al traste las relaciones diplomáticas con Cuba y dio paso al debacle en las relaciones con Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Chile y Ecuador. Elitismo internacional.
Y bueno, de Felipe Calderón Hinojosa es obvia su marcada tendencia a la Unión Europea al ser sus principales reuniones con líderes de países que conforman aquel continente.
Y mientras el elitismo internacional se apoderaba de la imagen de nuestro país, haciendo cada vez más notorio el alejamiento hacia Centro y Sur América, México se convertía en una “potencia” de primer mundo. Al menos en el paraíso virtual de don Vicente y don Felipe.
Pero, ¡oh triste realidad!
En ese afán de querer figurar entre los países primer mundistas, que hoy por hoy no son otra cosa más que sinónimo de políticas fallidas, nuestro país pasó de ser el líder de América Latina a un Estado ávido de esas experiencias de superación económica con la que hoy cuentan muchos de los países que conforman aquel sector de nuestro continente.
Y como el elitismo internacional no nos ayudó en nada, pues hoy prácticamente hay que empezar de cero en la reestructuración de las relaciones diplomáticas si se quiere recuperar el terreno perdido.
Tal vez por eso Enrique Peña Nieto decidió iniciar su gestoría con un acercamiento con los países Latinoamericanos; sí, con esas naciones con las que las relaciones se vieron fuertemente deterioradas gracias al elitismo internacional.
Y es que al ser parte de sus ofrecimientos de campaña el combate a la pobreza, a la inseguridad y el mejoramiento de la política energética, el presidente electo se ve prácticamente obligado a retomar la experiencia de países como Colombia, Brasil, Chile y Argentina, por mencionar sólo algunos.

Lamentables declaraciones.
Tristes, desatinadas y lamentables resultaron ser las declaraciones de Carlos Romero Deschamps al ser cuestionado sobre el incidente que dejó, hasta la fecha, 30 muertos en Reynosa.
Sin decoro alguno, el líder del sindicato petrolero dijo que “no tenemos por qué maximizar un evento que no lo merece”.
Vaya, para el también Senador de la República (¡oh Dios!, ¿en manos de quién estamos?) los incidentes que se ha presentado en diferentes instalaciones de Pemex no son para alarmarse aunque haya pérdida de vidas humanas que lamentar.
Tal vez el señor espere a que haya un evento que involucre a cientos de víctimas, o tal vez espere a miles.
Sin lugar a dudas ese posicionamiento en nada ayuda al sindicalismo nacional, y en particular al petrolero, y mucho menos a la imagen del nuevo PRI que nos quieren vender.
En fin, por ahora no me resta más que desearle una excelente semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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