Según el Gran diccionario de la Web, “delegar” significa “dar una persona -a otra- la facultad o poder que aquella tiene para que haga sus veces; también es transferir -el poder o autoridad de uno- a otra persona.
En otras palabras el maestro delegado es la persona a quien otorgaron la responsabilidad de elegir al próximo Comité Ejecutivo Seccional y a su Secretario General como líder.
Las estadísticas dicen que son poco más de 800 maestros delegados en Tamaulipas quienes tienen esa responsabilidad en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, sede del vigésimo noveno congreso ordinario de la Sección 30 del SNTE y desde el viernes pasado la avanzada de maestros de la sección 30, están en aquella sede.
Los rumores de que la chiapaneca de Comitán estará presidiendo los trabajos de este congreso Seccional son muy insistentes. Sin embargo esa siempre ha sido la estrategia para motivar la disciplina de los maestros delegados en las lides sindicales.
Precisamente como estrategia para unificar se insiste sobre una elección libre, democrática, pero ante todo disciplinada a las determinaciones siempre del centro, jamás en contra del Comité Ejecutivo Nacional.
A tal llega el compromiso que a los maestros delegados de cada nivel educativo les reúnen para que entre ellos mismos elijan al secretario de conflictos del nivel y lo incluyan en la “planilla unificadora” y valla que se comprometen, porque ello garantiza el ‘hueso’ por cuatro años.
Sin embargo, a Elba Esther Gordillo –como líder- poco le interesa que sea Pedro, Juan o María el próximo Secretario General de la Sección 30, por la simple y sencilla razón que quien quede, será leal al SNTE y no hay peligro de que sea de la CNTE o de algún otro sindicato independiente, como es el caso de Tabasco o Nayarit, donde ya fundaron la contraparte a las filas oficiales, por cierto con auxilio de los gobernadores.
La figura de los maestros delegados es indispensable para todos los aspirantes, no importa si ya fueron destapados o no, quién “controle” mayor número de delegados es quien tiene una voz más fuerte y determinante en la toma final de decisiones y hasta podrá negociar algunas secretarias para sus cuates, compares u otros delegados.
Algunos columnistas de importantes rotativos en el estado, siguen insistiendo en los nombres de Rafael Méndez Salas, Cecilia Robles Riestra, Pedro Javier Vargas García, Aurelio Uvalle Gallardo, Carlos Alejo Aguilar Monita, Nereyda de la Garza Gil, Hilda Graciela Santana Turrubiates y José Luis Coronado, solo de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas.
También no dejan de escucharse los nombres de otros profesores que de una u otra forma han estado en la querencia de Arnulfo: Ulises Ruíz Pérez, Francisco Navarro, Rigoberto Guevara Vázquez y Guadalupe Puente Covarrubias,
Disciplina sindical es la exigencia del que se va. Fuerte y quedito ha manifestado que si uno se inconforma de alguna manera, entonces todo el proyecto de trabajo se viene abajo y no habrá líder de unidad.
Sin embargo al profesor Arnulfo parece que se olvidó que junto a él estuvo siempre a su lado el matamorense que es capaz de inconformarse si la decisión no recae en él: Ulises Ruíz Pérez, que desde la semana pasada estaba presumiendo a propios y extraños, bajo esa mirada de ‘perdona vidas’, que con el estaban ya 16 maestros delegados dispuestos a lo que se presente, “…con tal de que el profe Ulises quede en lugar de Arnulfo” dicen.
Esa es la ficha que el Comité Ejecutivo Nacional debe de cuidar, ese es el único personaje de la política magisterial que está catalogado de “porro del magisterio” porque solo de mero hobby ha puesto en jaque a la organización sindical desde otros tiempos.
Hoy lunes, varios hoteles ya estuvieron a toda su capacidad para recibir a los maestros delegados al congreso y las reuniones en casa de los amigos, en restaurantes y palapas lejos, cerca o en el mero centro de Nuevo Laredo, tienen “juntas de trabajo” de maestros, porque esa es la clave del “control de delegados”.
Mañana: la gran inauguración del Congreso, donde se espera el arribo del gobernador Torre Cantú y su secretario de educación, Diódoro Guerra Rodríguez y si es posible la Doña chiapaneca.
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