“En todas las épocas los pequeños han tenido que expiar por la tontería de los grandes”
Jean de La Fontaine
Se acerca el fin del Gobierno federal panista y con él empiezan las “despedidas” de los principales sectores de la sociedad mexicana, que se vieron beneficiados por las políticas implementadas por el Gobierno federal, claro está.
¿Paleros? No seamos mal pensados, amable lector, pero quién sabe si lo hagan de manera consciente, espontánea o de plano se los hayan solicitado, pero un gran número de agrupaciones han salido a lanzar loas a Felipe Calderón Hinojosa, en lo que es el cierre de su sexenio.
¿A poco no le parece insultante escuchar, sobre todo a grupos empresariales, decir que estamos casi en los cuernos de la luna, gracias a la administración calderonista?
Sí, son los grandes empresarios los que más alabanzas lanzan tal vez motivados por el dinero que ellos sí multiplicaron, desgraciadamente, gracias a las inversiones del Gobierno federal o porque simplemente se vieron beneficiados con algunos favorcillos, de esos que se acostumbran negociar en las alturas.
¿A poco no cae gordo que salgan esos billetudos a darle las gracias a Calderón porque la macroeconomía está de “súper wau”?
¿A poco usted, simple mortal asalariado o pequeño empresario trae ganas de sumarse a las alabanzas para Calderón?
Nada más como referencia, veamos las estadísticas más recientes sobre esa economía que es la que más nos interesa a los mexicanos de a pie… ¿cómo anda la inflación?
Pues ahí le va el dato: de acuerdo a los números que ofrece el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 4.73 por ciento han aumentado los precios al consumidor en lo que va del año, lo que da al traste con los pronósticos de las mentes sagaces del Gobierno federal.
Sí… la inflación comienza a coquetear con el criminal cinco por ciento, muy lejos de lo que había previsto el Banco de México: tres por ciento para 2012. Seguramente ellos no lo recuerdan pero nosotros sí, no es la buena memoria una de sus características.
Sí… los precios siguen inflándose día a día a pesar de los optimismos del Presidente de la República y sus aplaudidores de profesión que andan muy alborotados lanzando sus adulaciones.
Por cierto, en los reportes que cada quincena proporciona el INEGI siempre nos dicen las supuestas causas de que a Agustín Carstens le hayan salido mal cálculos.
Por ejemplo, tenemos ya algunos informes en los que resulta que la culpa la tienen el huevo y otros productos agrícolas, encarecidos por las bajas cosechas, gracias a la sequía (esa que el gobierno federal se tardó chorro mil años en reconocer que existía y que seguramente se tardará otros más en poner manos a la obra para contrarrestar el problema).
Pero nunca, creámoslo o no, nosotros mortales de carne y hueso, nunca los precios de las gasolinas tienen un efecto en la inflación. Nunca.
No… tampoco los elevados precios de la energía eléctrica impactan en que tengamos que pagar más por otros productos y servicios. ¿Será?
Claro que no y diga lo que diga el Gobierno federal la economía se infla… se infla… y se infla… ¿Hasta dónde?
Por eso, en ocasiones como ésta, pasamos de la risa al enojo y nos regresamos la carcajada abierta cuando los adoradores del Gobierno federal salen a despedir con elogios y alabanzas a Felipe Calderón Hinojosa y su grupo de genios en materia económica.
Sí… la economía está para llorar y la inflación no se detiene… ¿verdad señor Carstens? Se infla… se infla… y quién sabe hasta dónde llegará, aunque seguramente no terminará por reventar.
Y usted… ¿le aplaudirá a Calderón?
En fin. Por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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