Victoria y sus obras

Victoria crece a diario, gracias a muchos factores que tenemos que reconocer y que corresponden a las autoridades estatales y municipales, así como a la ciudadanía y grupos que conforman las llamadas “fuerzas vivas”.

El alcalde Miguel González Salum ha llevado a cabo, sin lugar a dudas, un muy buen trabajo de coordinación de los esfuerzos para que la capital tamaulipeca tenga un avance significativo en distintos rubros; la obra pública se puede ver en muchos lugares y si bien es cierto que nos falta mucho aún, no se puede decir que hemos retrocedido: hay un camino que se recorre y que se debe reconocer.

El alcalde González Salum comenta que se ha ejercido un presupuesto extraordinario en materia de obra como pavimentación y banquetas, y se ha aplicado a muchos puntos de la capital, y que, si bien es cierto que en algunos sectores aún falta, no podemos pensar que se arreglará todo en una sola jornada: hay cuadrillas que trabajan y hacen lo que les es posible en la medida que hay recursos y que la naturaleza no nos juega malas pasadas.

Cierto es que algunos aspectos están pendientes, como es el caso de los elementos de Tránsito local que aún consideran que es más importante sancionar, castigar, armados de sus “`pistolitas” de la velocidad, en lugar de ponerse a trabajar, pero bueno, habrá que ver qué se puede hacer al respecto, porque de repente quienes son encargados de este departamento simplemente, no contestan ni el teléfono: se olvidan que son personas, servidores públicos, y no atienden a nadie, con el viejo y trillado pretexto de enviar a la pobre secretaria a decir: “no está el médico” o cosas similares.

Hay obras que por su magnitud deben ser apoyadas con inversión estatal o federal y qué bueno que éstas se lleven a cabo, con el concurso de todos; la ampliación del libramiento, allá enfrente de la Unidad Siglo XXI se constituye como una urgente necesidad para aliviar el tráfico que se congrega en esa zona, sea por la mañana o por la tarde-noche.

Otro tipo de manifestaciones del interés de la autoridad lo constituye la margen del río San Marcos, sitio en el que se ha invertido para evitar que haya propagación de plagas, o para que se conviertan ciertos puntos en lugares de esparcimiento y práctica deportiva. Bien por quien ha proyectado este tipo de cosas, pero sobre todo, porque hemos mejorado y mucho.

Sin embargo, para que haya buenos resultados se requiere de una constante participación ciudadana en varios sentidos: uno de ellos es el poder reportar las fallas en servicios que otorga el Ayuntamiento, porque es difícil que la autoridad se de cuenta de todo lo que acontece: por más ojos que puedan tener, algo se escapará a éstos.

Hay que participar, cuidar los recursos que tenemos, porque la verdad, resulta muy costoso llevar servicios a todos los rincones, y se torna necesario hacerlo.

El presidente municipal González Salum sabe de muchas de nuestras necesidades, aunque sucede a veces como en casa: no hay recurso para todo, y entonces hay que priorizar rubros, ver qué es lo más necesario, lo más urgente, y de esa forma poder contar con un avance significativo.

Si todos hacemos nuestra parte, seguramente habrá buenas nuevas para la capital tamaulipeca, porque es más que claro el refrán que reza que “la unión hace la fuerza”; hay que exigir a la autoridad, porque para eso los elegimos, pero si no participamos, si no ponemos nuestro grano de arena, es estéril el querer reclamar.

Es el tiempo de solidarizarnos, de actuar en forma responsable, y exigir los frutos que esperamos del alcalde Miguel González Salum y su equipo de colaboradores.

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