Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Al reconocer que Nuevo Laredo es una ciudad en donde la inseguridad aumenta con ‘encuentros violentos’, el obispo de Nuevo Laredo, Gustavo Rodríguez Vega, hizo un llamado a quienes generan la violencia y a quienes llamó seres humanos que tienen la posibilidad de un cambio en sus vidas.
“(A ellos) les deseamos más que el castigo de Dios, más que la muerte y el castigo humano, les deseamos que cambien su vida…y que regresen sobre sus pasos para que vuelvan a ser lo que fueron, seres humanos buenos”, expresó.
El jerarca dijo que algunas de esas personas violentas se acercan a la Iglesia para arrepentirse, aunque dijo que otros no se acercan, pero indicó que al menos huyen de la violencia, “y eso ya es ganancia”, refirió.
Gustavo Rodríguez promovió en coordinación con la Fundación Cáritas de Nuevo Laredo, el sistema DIF, el ayuntamiento y la organización Laredos, la primera Caminata Familiar de la Esperanza, en la que más de cien personas participaron al recorrer varias calles de la ciudad.
La finalidad fue extender los lazos de solidaridad y dar un mensaje de paz a la población, y se hizo en el marco del programa ‘Por un México sin Hambre’, cuyo objetivo es colectar la mayor cantidad de alimento para donarlo a las familias pobres.
Esta primera caminata inició a las 09:00 horas en la plaza pública Esteban Baca Calderón, y terminó hora y media después en la plaza Longoria, frente a la catedral el Espíritu Santo, liderada por el sacerdote Rogelio Lozano Alcorta, y por la presidenta de Cáritas, Elda Elizondo.
Al llegar a la catedral, el obispo ofreció una homilía en el atrio de la parroquia en honor de quienes participaron en esta singular marcha, de quienes sufren la inseguridad, y de las víctimas de la violencia que no cede en la ciudad.
“Convoco a los presentes a una oración para que quienes siguen el camino del mal, se aparten de él y se acerquen al bien…oración para quienes han sido víctimas de la violencia…”, expresó.
Después dijo: “Esta marcha es un signo de solidaridad y de amistad para los más necesitados, y a pesar de la jornada (violenta) que tuvimos ayer (sábado), y aún de lo que está sucediendo, no se detienen las obras buenas ni la gente buena a favor de la unidad”, señaló.
Mencionó que la idea de este tipo de actividades es fortalecer a la sociedad que se encuentra en medio de las dificultades que ocasiona la inseguridad, además de educar a los niños y a los jóvenes para que se libren del camino del mal.
Al terminar la homilía sacerdotal, las personas que donaron alimentos los colocaron en el piso, al lado de una blanca paloma de papel fijada en el piso, en señal de solidaridad y de paz; luego se
organizó una kermés en los jardines de la catedral, en donde se vendieron antojitos mexicanos y se hizo una fiesta familiar a las cientos de personas que acudieron a la misa dominical y a los que participaron en la caminata.


