Dicen que la envidia no es buena, e inclusive, cuando alguien dice “siento envidia, de la buena”, nosotros somos de la idea de corregir, porque pensamos que no existe envidia buena, ya que es un sentimiento que no se caracteriza por su positivismo.
Lo anterior viene a colación porque el día de ayer, en una noticia difundida con Joaquín López Dóriga, se hablaba de la importancia que tiene el ser donante, el compartirse con los demás y permitir que los que se nos adelanten en el camino lo hagan.
El estado de Guanajuato es un referente nacional en este tema, porque la promoción y aceptación de la ciudadanía les ha colocado en primer lugar de donación de órganos en el país, lo que resulta altamente satisfactorio, considerando que los órganos que se entregan de cadáveres resultan la única alternativa para alguna gente.
Nadie pierde nada, porque las donaciones se llevan a cabo cuando la persona fallece, pero éstos, los órganos, se encuentran en buen estado físico aún.
La práctica de la donación de órganos habla de la importancia que tiene para algunos de nosotros la vida: entregar parte de lo que somos para que vivan otros no habla más que de un corazón ávido de entregar su cariño y muchas cosas más a los que le rodean.
Córneas, páncreas, tejidos de otra índole, riñones, corazón y muchas partes del organismo se pueden donar; hay hasta bancos de huesos para las personas que requieren prótesis de esa naturaleza.
¿Qué debemos pensar o hacer al respecto?
Hay que tener la idea de que, en cuanto culmine nuestra existencia, de nada servirá el guardar el cuerpo en una caja metálica o de madera por los años venideros, ni incinerar lo que pudiera significar una esperanza de vida.
Entendemos que para muchas personas no es fácil tomar esa decisión; inclusive, en ocasiones chocan las ideas religiosas y las personas ponen como pretexto el que mutilamos el organismo y eso no es de Dios, o porque sus costumbres no se los permiten.
Preguntaríamos: Si usted estuviera en condición de perder la existencia a menos que recibiera una donación de cualquier órgano, ¿la aceptaría?
Cambia el contexto y cambia la importancia que se tiene respecto a la donación de órganos.
Tenemos en el estado un Comité que se encarga de estos menesteres, y la Secretaría de Salud ha insistido entre la ciudadanía sobre la necesidad de hacer conciencia para convertirse en donador, y buscar, sobre todo, el que los familiares que se quedan en esta vida respeten nuestra decisión de ser donantes.
No sabemos si todos los seres humanos podemos donar: personas con enfermedades crónico degenerativas como la diabetes podríamos estar impedidos, pero la verdad sea dicha, no lo sabemos con exactitud.
Pensemos un poco más en los demás y hagamos un acto no de caridad sino de amor a la vida: necesitamos compartir y compartirnos en la medida que se requiera, y la donación en nuestro país es escasa, por no decir que muy baja en sus niveles, y la verdad es que necesitamos mucho que la gente se una a la lista de donantes, pensando en que salvaremos una o más vidas.
Si quiere usted información, acérquese a la Secretaría de Salud en Tamaulipas para que le informen de los procedimientos a seguir para que se pueda convertir en donante, que buena falta hace al mundo y a los que nos rodean.
Hagamos causa común con la donación de órganos, concienticemos a los que están cerca de nosotros y pensemos que hoy los usamos, pero mañana pueden ser la diferencia entre dejar que se echen a perder o salvar vidas. La donación es una acción humana que tenemos que fomentar, promover y ensalzar.
Ojalá todos podamos entender la importancia de esta acción, pero sobre todo, participar en forma activa cuando nuestro cuerpo deje de servirnos a nosotros. Ayudemos a los demás, que buena falta hace.
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