En los cafetines de Tamaulipas el rumor corre de boca en boca.
Y es que la circulación de cientos, tal vez miles, de vehículos con su clásico logotipo –dos cuernitos- y el supuesto accionar de sus allegados en esta entidad dan pie a la versión de que desde ahora él prepara el terreno para tratar de arribar a la gubernatura luego de que finalice su periodo Egidio Torre Cantú.
Tal vez la existencia de vehículos que portan en sus cristales los dos cuernitos sea circunstancial porque puede ser el excedente de lo que fue su “fabulosa campaña” por la Senaduría y a lo mejor el rumor de que desde todos los rincones de Tamaulipas se agilizó el activismo a su favor para que su nombre penetre, que cale desde hoy entre el electorado, pueda ser exagerado.
Lo que es cierto es que su corazoncito palpita con más velocidad porque su sueño dorado es ese y él ha demostrado que es capaz de todo por concretizar un proyecto para el cual según ha trabajado.
En una ocasión, en una oficina contigua a su despacho en la alcaldía de Reynosa, tuve la oportunidad de entrevistarlo largamente y en ese encuentro, palabras más palabras menos, me declaró que su proyecto era ser gobernador y que el primer paso para lograrlo era balconear gacho al ex jefe del ejecutivo estatal en ese entonces, Eugenio Hernández Flores. Desconozco si él hoy es participe de las desgracias que vive el ex mandatario estatal, pero lo que es evidente es que no le desagrada el golpeteo mediático, tal vez injusto, que está sufriendo Geño a nivel nacional, quien ya respondió a varias acusaciones.
En un segundo encuentro aquí en Ciudad Victoria con los reporteros se lleno la boca de ataques en contra del ex mandatario tamaulipeco, he inclusive demandó que la justicia accione para que pague por sus supuestos errores.
Lo que se dice y, que él no sabe tal vez, es que en el anterior gobierno se tenían abundantes elementos para bloquearle la llegada a la alcaldía de Reynosa, pero por un error, tal vez por descuido o por alguna negociación, no se recurrió a la guerra negra para pulverizarlo.
Recuerdo que en un desayuno en la Casa de Gobierno le pregunté a Geño que si realmente era enemigo de él o si se trataba de una mascarada digna de una telenovela barata. “Llevé buena amistad con su madre, una persona respetable”, fue la respuesta.
Se trata del Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el único ser en el mundo que es capaz de sacarle jugo a sus cuernos y no me refiero precisamente a los panecillos que elabora la “Tía Rosa”.
De Pancho García, el poco amigo de la prensa cuando era alcalde y a quien le atribuyen los reporteros que ordenaba a sus incondicionales que les lanzara víboras vivas en el interior del vehículo porque le eran incómodos.
De Panchito Javier, quien fue capaz de marear a guapas funcionarias de importantes órganos electorales federales para hacerse notar.
Y si, aquel que durante su juventud fue en Estados Unidos un “rebelde sin causa”, según consta en las fichas delictivas de importantes centrales de inteligencia.
Es, él, de quien se dice que ya está puesto para buscar acomodo en el tercer piso de Palacio Estatal y que prepara en serio el terreno desde que fue titular de la Corett, dónde según la lideresa de la FSTSE de Tamaulipas, Marta Guevara de la Rosa, contrató abundante personal aquí y pago bien para que cuando llegue el momento cobre la factura.
Vaya historia y, la que se está por escribir.
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