Sierra y Vasconcelos

El rector de la UNAM, José Narro Robles, estuvo recientemente en esta capital y, ante los diputados, pronunció conceptuosa conferencia acerca del papel de las universidades públicas; a continuación le comparto una versión muy sintetizada: En la Ley de 1867 se estableció uno de los más importantes acontecimientos para la educación en México, la organización de la Escuela Nacional Preparatoria, cuyo primer director fue Gabino Barreda. Esa institución, 43 años más tarde, sería parte del basamento sobre el cual, Don Justo Sierra Méndez, organizaría el proyecto educativo, cultural y científico más importante de nuestro país: la apertura de la Universidad Nacional de México…

Otro personaje notable de la historia de la educación en nuestro país fue José Vasconcelos, quien fuera designado rector de la Universidad Nacional de México en 1920. Ese mismo año presentó una propuesta para la creación de la Secretaría de Educación Pública. El proyecto fue aprobado hace más de 90 años, en 1921, y Vasconcelos designado como primer secretario de la dependencia. Antes de recordar algunos de los proyectos y realizaciones de Vasconcelos desde la Secretaría de Educación Pública conviene reconocer sus aportes a la Universidad Nacional Autónoma de México…

No es exagerado afirmar que las universidades públicas en México han sido, y siguen siendo, la columna vertebral del sistema de educación superior que se ha expandido y diversificado en forma destacada. En las universidades públicas estudian en la actualidad 2.2 millones de jóvenes, lo cual representa casi el 69 por ciento de la matricula total de educación superior.

Las universidades públicas son el espacio construido por la sociedad para el cultivo del saber, para el ejercicio de la vida intelectual y el conocimiento. Hay que preservar y fortalecer estos espacios porque los servicios que prestan a la sociedad no son desarrollados por otras instituciones.

A otros problemas se suma la descalificación de disciplinas académicas consideradas como de baja utilidad, cuando no incluso inútiles, sobre todo las humanidades, las artes, las ciencias sociales e incluso la investigación básica. Es evidente que ninguna universidad pública debe hacerlas a un lado ya que son necesarias para el desarrollo integral del país y del conocimiento.

Es necesario ampliar el acceso a la educación superior a los jóvenes y garantizar su permanencia y egreso. La educación superior es un poderoso instrumento para abatir la desigualdad y la pobreza, para lograr una sociedad más justa y equitativa. Para los sectores más desfavorecidos, la educación constituye un medio importante de movilidad social que permite contar con mejores oportunidades de inserción laboral en el sistema económico.

Otro reto que enfrentamos consiste en elevar y garantizar la calidad. La noción de calidad en la educación universitaria, sobre todo en la pública, no puede desligarse del vínculo imprescindible con la sociedad y por ende, del concepto de pertinencia. Condición entendida en nuestro caso como la congruencia y oportunidad de la educación respecto de las necesidades sociales. Es evidente que bajo el criterio de pertinencia no pueden reducirse las necesidades sociales al ámbito económico ni éste exclusivamente a la lógica del mercado…

En un país donde casi la mitad de la población, 52 millones según el CONEVAL, vive en condiciones de pobreza, la educación pública es la única vía para que muchos jóvenes tengan acceso al conocimiento y a la superación como personas y como ciudadanos. Por ello he insistido, y lo seguiré haciendo, en que nos urge diseñar y poner en práctica una política de Estado en materia de educación superior, ciencia y cultura. Una pieza esencial de esa política de Estado debe estar dirigida a realizar una reforma integral del sistema educativo mexicano.

Como bien plantea el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz: …“los bienes públicos son las cosas de las que nos beneficiamos, pero cuyo abastecimiento sería insuficiente (o sería absolutamente inexistente) si fuésemos a depender del sector privado”. Debemos estar atentos en la defensa de lo público, de los derechos sociales que el Estado nacional tiene la obligación de hacer que se cumplan entre los mexicanos…

Los problemas del país son muchos. A los de siempre se ha sumado la exacerbación de un mal agazapado por varios lustros. Uno que toleramos e incluso del que algunos tomaron ventaja. Uno que ha causado muerte y debilitamiento colectivo: el de las varias formas del crimen organizado.

La inseguridad y la violencia afectan a todo el país y a todos nosotros, aun cuando se ha ensañado en algunos puntos del territorio nacional. Tamaulipas es uno de ellos. Ustedes han padecido el problema con gran intensidad. Sepan que su dolor es también el nuestro. La solución de este problema demanda de múltiples acciones coordinadas. Entre ellas destacan más educación y atención a los jóvenes. La educación no resuelve todo, pero sin ella no se resuelve nada. Por su parte, a los jóvenes hay que abrirles oportunidades…

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