Cámara y micrófono

0

Escribe el periodista neolonés Salvador ‘Chava’ Portillo que “Se ha devaluado tanto la profesión de comunicar, conducir y divertir en un programa de televisión que la calificación empieza a tener niveles de comparaciones con policías o políticos, que son los que ocupan los últimos escalafones sociales.”
Esto desde luego llamó mucho mi atención porque sin tener una certeza, percibo que los mexicanos en un alto índice tenemos altos reportes como audiencia y en ocasiones hasta adictos a programas que se trasmiten por ese medio.
Baste recordar que no solo somos espectadores, sino productores y exportadores de telenovelas porque mucha gente en el mundo ha disfrutado de estos teleteatros aún con doblajes en idiomas locales.
Una competencia y hasta amenaza para México en este tema es Colombia, porque se está dedicando a producir y exportar telenovelas con temas del narcotráfico y mire que está obteniendo mucha teleaudiencia.
El periodista que cito, Salvador ‘Chava’ Portillo, hace remembranza de tiempos pasados cuando para estar frente a una cámara o micrófono era obligatorio presentar un examen ante sinodales de la Secretaria de Educación Pública (SEP) y de no aprobarlo no había forma de incursionar en esa poderosa e importante responsabilidad.
Pocas personas saben de esta obligación y le aseguro que hubo aspirantes que no menos de cinco ocasiones presentaron ese examen que nunca aprobaron y se quedaron con las ganas de comunicar.
Hoy lamentablemente ya no es exigible la licencia, ya no es obligatoria. Ahora, cualquiera toma un micrófono, se planta frente a una cámara y abre la boca, muchas veces sin coherencia en lo que dice y peor aún, ideas clasificatorias de sandeces, barbaridades y no falta quien solito alburee.
Lamentablemente para los telespectadores con cierto grado de cultura saben que a muchos hombres y mujeres del micrófono o la pantalla chica, se les nota la mala dicción y una pésima educación y por lo tanto incultura.
Uno de los problemas es que muchas de las escenas de la TV local, regional o nacional tocan indiscriminadamente temas sexuales y hasta homosexuales que junto al albur, acuchillan la vulgaridad misma.
Me atrevo a decir que incluso los besos más simples que se transmiten en las telenovelas vespertinas y mayormente en las nocturnas, despiertan en apasionamiento de los y las adolescentes al grado tal que hacen caer estrepitosamente toda política gubernamental sobre educación sexual, el sexo anticipado de los muchachitos y jovencitas de la escuela secundaria. ¿Bebes virtuales?
En otro detalle más, ha visto usted a las lectoras climatológicas, ésas jovencitas que detallan el estado de tiempo en todo el país ataviadas con minúsculas y atrevidos escotes.
No nos asusta el miedo, pero según mi punto de vista no se vale.
Recientemente un diputado –no sé, ni me importa su filiación política – tuvo la buena ocurrencia y osadía de proponer un freno a las televisoras y radiodifusoras donde los barbajanes hacen gala de ‘humor’ y mal gusto.
Con la intención de hacer buen ruido, se turnó oficio a la dirección de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) quien se supone debe censar y censurar los contenidos de los programas de acuerdo al marco legal que, si no ha cambiado, es bastante severo.
La esperanza es que los concesionarios y los encargados de vender el aire, lo hagan con criterios de cultura que no de santurrones y entiendan que los medios de comunicación pueden y deben educar para el progreso –sin demagogia- y lo importante es que no suene a registradora, sino a cultura y no a comercialización.
A propósito de comercialización ¿es posible que los anuncios o comerciales sean tan excesivos que tarden más que el contenido del programa?
Casi con seguridad creo que al diputado ocurrente de la ‘reflexión’ citada, sin vacilación le comento que le darán con un palmo en la nariz porque desde luego que los consorcios cuentan hasta con legisladores para frenar este tipo de ‘ataques’. Lo que nos llevaría a pensar ¿Quién podrá ayudarnos?
Comentarios: [email protected]