Con una cirugía volvieron a ver la luz de un nuevo día

0

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Concepción Guzmán, de 91 años de edad, y Josefa Alejandro, de 78, no se conocen, pero ambas compartieron durante muchos años el mismo problema de perder la vista, debido a que en sus ojos aparecieron las temibles ‘cataratas’.

Refieren ambas que por no ver sentían que sus vidas se acortaban al no disfrutar de la lectura, ir al cine o poder ver a sus nietos y a los hijos de sus nietos.

A pesar de su avanzada edad, no se resignaron a perder la vista, por lo que buscaron apoyo, hasta que localizaron al Comité de Participación Ciudadana, un organismo altruista apoyado por el Club de Leones de Monterrey, Nuevo León, el que aporta los médicos para la práctica de la cirugía, por lo que en este año suman ya 850 las personas que luego de ser operadas, volvieron a ver la luz de un nuevo amanecer.

Luego de no ver y no conocerse, Conchita y Josefita coincidieron en las instalaciones del organismo y allí platicaron sus experiencias, una sentada al lado de la otra, felices por lo que consideran ‘un regalo de Dios’.

“…ya puedo ver. Mire usted, ya puedo ver aunque aún me duelen los ojos…”, dice feliz doña Conchita, cuyas manos, muy expresivas, señalan hacia sus ojos cubiertos de gruesos lentes oscuros para proteger la aún fresca operación que le fue practicada en el municipio de Guadalupe, Nuevo León, hace unos días.

“Me siento feliz porque ya puedo ver y puedo leer. Esto es una cosa muy hermosa, porque hay tanta gente que no puede ver…”, expresa con algo de sentimiento en sus palabras.

Doña Conchita estaba tan contenta de volver a ver, que hasta invitó a este reportero a bailar un zapateado en su amada tierra, que es Veracruz.

“Ahora voy a hacer un recuento de mi vida; voy a ir al cine, voy a leer, y hasta me voy a echar un zapateado con usted, en mi tierra que es Veracruz”, dice para luego esbozar una sonora carcajada que hizo reír a quienes estaban atentos a la entrevista.

Es muy inquieta

A Josefita le operaron el segundo ojo hace dos semanas, pero es tan inquieta que no guardó mucho reposo y se puso a hacer el quehacer en su hogar, por lo que regreso al Comité para que el médico le haga una evaluación, porque siente molestias.

Sin embargo, pese a ello, también da gracias a Dios por haber recuperado la vista, y está tan contenta, que dice que recuperar la vista le cambió totalmente la vida.

“La vida me cambió desde que veo de nuevo, y doy gracias a Dios por esta nueva oportunidad”, expresa con un llanto que amenaza con brotar de sus aún delicados ojos, los que cubre con unas gafas oscuras que la protegen del brillante sol de otoño

Una operación muy cara

El médico responsable de la detección de cataratas en las personas que acuden al Comité de Participación Ciudadana, es Carlos de Luna, del Club de Leones, quien explica que la ayuda es para todas las personas que tengan el problema de las cataratas, sin importar su condición económica o social, aunque dice que es muy común entre las personas de la tercera edad.

Una cirugía de este tipo puede costar a una persona entre 15 y 18 mil pesos por ojo, es decir, más de 30 mil por ambos, cosa que es imposible para el grueso de las personas que acuden a ese lugar por el apoyo.

Sin embargo, el Comité apoya de manera gratuita los exámenes y la cirugía, aunque los gastos son cubiertos también por el Club de Leones; excepto los costos de traslado y de hospedaje, en caso de requerir hospitalización por alguna complicación.

“Lo importante es que se beneficia la comunidad, y en este caso la gente cubre su traslado a Monterrey, porque lo demás, que es medicamentos, lente intraocular, operación y honorarios de los doctores se cubre por ambos organismos, pero la gente está encantada de pagar el costo de su pasaje, refiere el médico.

El 90% de los que acuden al Comité es porque tienen visión borrosa por la presencia de una catarata, y a diferencia de hace cinco años, cuando no se sabía si la persona quedaría bien de la cirugía, ahora hay la certeza de que quedará bien y sin utilizar lentes.

La cirugía se hace con rayo laser y ultrasonido, se le coloca un lente intraocular nuevo, que sustituye al cristalino al momento de retirar la catarata.

La clínica oftalmológica del Club de leones de Monterrey es donde se hace esta cirugía a personas que deben tener su salud estable, como diabetes e hipertensión, principalmente, previos estudios médicos, y no hay límite de edad, porque la persona de mayor edad cuenta con 94 años, y la más joven de solo 7 años.

Hasta el momento y desde enero se han realizado 28 campañas con 850 operaciones exitosas en su totalidad, ya que por cada campaña acuden entre 60 y 80 personas a consulta, además de otras 20 para reconsulta.