Cada dos horas, muere una mexicana por causa del cáncer de mama, y 7 de cada diez que llegan a las instituciones médicas, lo hace en forma tardía, cuando no se puede hacer mucho por ellas.
Solamente el 30 por ciento de las mujeres que se han sometido a una mastectomía, se somete a un procedimiento de reconstrucción mamaria.
Como otros tipos, el cáncer de mama es curable cuando se detecta a tiempo, y se pueden evitar muertes que no debieran registrarse en México y el mundo
Este viernes hubo muchos eventos en el mundo, en México, en Tamaulipas; aquí, la presidenta del sistema DIF Tamaulipas Pilar González de Torre encabezó el magno evento que tuvo entre sus actividades, una conferencia, carrera y difusión de las medidas que hay que considerar para evitar este grave problema, causante del que muchos hogares estén de luto hoy en día.
El evento también estuvo presidido por el secretario de salud Norberto Treviño García Manzo, quien en su discurso hizo notar la importancia de una detección temprana, de acciones que se llevan a cabo desde esa dependencia a su cargo en aras de disminuir la incidencia de casos, y sobre todo, de la necesidad que tenemos todos de participar en estas acciones, por demás importantes, y que tienen un objetivo común: cuidar a nuestras mujeres.
Si checamos estadísticas nacionales, veremos que el cáncer de mama ocupa un lugar muy importante en cuanto a detección de casos y decesos, pero, afortunadamente, también en cuanto a inversión, ya que hay mucho dinero que se invierte en esta empresa social, y ha permitido que en muchos sitios las que se constituyen como pilar de cada familia estén aún ahí.
Quienes hemos vivido en el hogar algún caso de cáncer sabemos de la importancia de esta medida, y sabemos de la angustia que se vive no únicamente en quien padece el diagnóstico, sino en cada uno de los miembros de la familia.
No es una enfermedad que se sobrelleve en forma individual, sino que se lleva en la familia y con los seres queridos cercanos, incluyendo a los amigos y conocidos, porque su trascendencia es tal que no hay nada parecido a una vivencia de eta naturaleza, salir airoso y entender el mensaje, promoverlo y disfrutar cada minuto de nuestra existencia.
La autoridad en Tamaulipas ha hecho una gran e importante tarea; desde el DIF, Pilar González de Torre ha iniciado la cruzada durante el tiempo que lleva dirigiendo los esfuerzos del sistema. El gobernador, por su parte, ha delegado en la Secretaría de Salud de la entidad la lucha, promoción y combate al cáncer de mama.
Se distribuyen miles –millones, quizá- de folletos y trípticos informativos que hablan de las medidas que se deben tomar, de la manera en que se puede hacer una autoexploración, así como de los sitios a donde hay que acudir para tratarse eficazmente.
Y hay cosas en las que debemos mantenernos solidarios; la lucha contra el cáncer de mama es una de ellas, y en ese sentido, lo que se haga es poco. Vimos edificios públicos iluminados con el color rosa, como un símbolo de solidaridad en la lucha de referencia, pero lo más importante: hemos visto que miles de tamaulipecos hemos pintado de rosa nuestro corazón y nuestro pensamiento, en memoria de las miles de mujeres que han dejado de existir por falta de un diagnóstico temprano, pero también de color rosa-esperanza, para aquellas que tienen un caso y lo están tratando, están luchando por salir avante, y por aquellas que a diario inician esta desigual batalla, amparadas por el amor de sus seres queridos y por la solidaridad de la autoridad que ha dispuesto modernísimos equipos para hacer frente a este que se constituye como un causal importantísimo de fallecimientos. Es el tiempo, pues, de poner manos a la obra, de unirnos a esta lucha, y de buscar la manera de que no nos afecte más como sociedad y como nación.
La lucha “rosa” apenas está iniciando: unámonos, por cada una de las millones de valientes que lo padecen en el mundo, por favor.
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