Impuesto predial

Hemos comentado en diversas ocasiones que a nadie nos gustaría pagar impuestos, porque, en sentido práctico, a veces pensamos que nos quitan parte del dinero que hemos ganado con esfuerzo –o no mucho- pero que es nuestro, y el hecho de entregarlo a una oficina no nos agrada, menos cuando observamos que hay quien gusta del mal manejo de los recursos públicos.

Hemos visto gente ligada al poder que vive con un sinnúmero de excesos que resultan insultantes en tiempos que los recursos no alcanzan y cada día la canasta básica sufre incrementos, aunado a los servicios del Estado como son gas, gasolina y otros. No estamos de acuerdo en esas alzas desmedidas, aunque entendemos que las autoridades de alguna parte tienen que sacar el recurso para poder hacer frente a las necesidades de obras y servicios que demandamos los ciudadanos, y que tienen que ver con hospitales, escuelas, pavimentación, productividad y fomento a las actividades que dejan recursos a mucha, pero mucha gente.

En ese sentido, cuando nos rebasan camionetas que circulan en fila, a todo lujo, o cuando pasamos por un restaurante y encontramos que quienes se encargan de la seguridad o traslado de figuras políticas están por horas, arriba del mueble, con éste encendido y el aire acondicionado a todo lo que da, sentimos que no es precisamente lo más justo que haya.

Una de las formas que tienen las autoridades locales de hacerse de recursos es, sin duda alguna, el cobro de impuesto predial, aquel que innumerables malos ciudadanos se encargan de hacer menos con el abuso de sus relaciones personales, o queriendo traficar con influencias que nada bueno dejan.

Pero finalmente, el que tenga tienda que la atienda, dice el refrán, y los que podríamos tener una o varias propiedades estamos obligados a pagar el tributo fiscal correspondiente; de eso, no tiene la menor duda, y quien considere que no es justo, sencillamente, que venda sus propiedades y no cubra sus obligaciones.

Nos da gusto saber que el Congreso tamaulipeco ha decidido, en un afán de justicia social, no autorizar el incremento en este impuesto, porque finalmente, el pago del mismo repercute en el bolsillo de los ciudadanos, y habrá quien pueda hacerlo sin que signifique una erogación significativa, pero hay quien no puede hacerlo en tiempo y forma, de ahí el rezago existente en este sentido.

Claro que los alcaldes quisieran que hubiera el recurso para cada uno de los predios que hay en su municipio, porque significaría más recurso para obra y para enfrentar los pagos que una administración tiene a diario y que no se pueden dejar a un lado: todos los días hay que pagar papel, bienes, servicios en general y honorarios de los empleados que van desde un trabajador de limpieza hasta el propio alcalde: todos tienen derecho a un salario digno, y eso lo entendemos, además de que cuesta dinero, nada más.

Gustavo Torres Salinas, presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado ha hecho valer en el Pleno del mismo la petición de miles de ciudadanos en el sentido de que los impuestos que corresponden al orden predial se mantengan como están, es decir, que no haya incremento, no, al menos durante el año que viene, y la noticia ha sido muy bien recibida por las fuerzas vivas de la ciudad.

En correspondencia a lo anterior, toca a cada uno de los propietarios de bienes inmuebles el entender que los impuestos son necesarios para que el Gobierno pueda funcionar adecuadamente: hay que exigir el buen uso de los mismos, una aplicación adecuada, y en contraparte, hacer los pagos correspondientes.

Es bueno exigir, y estamos en todo nuestro derecho, sin embargo, para poder hacerlo con toda propiedad, será justo cumplir con nuestras obligaciones para con la autoridad, y de esa forma, tendremos una corresponsabilidad y seguramente, mejores resultados. Las obras que vemos todos los días vienen de nuestros impuestos, de cualquier nivel, pero finalmente, las pagamos con ese dinero de todos.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación

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