Ella es una mujer que no se ruboriza con las preguntas incomodas y como respuesta muestra su sonrisa y ofrece declaraciones exactas como lo hace un político acostumbrado ha ser el blanco de los reflectores.
Cuentan que cuando fue candidata del PAN a la alcaldía de Ciudad Victoria en el 2004 en ocasiones ella no entendía razones como Rosita Alvirez, y no porque le agradara el baile, más bien porque desobedecía las sugerencias de sus colaboradores para que no penetrara en los cinturones de miseria de aquel entonces a exhibir su oferta política.
Esa fue la única ocasión en que ella tuvo la oportunidad de contender por la alcaldía, he inexperta en las lides de la política desconocía que introducirse en esos lugares era arriesgado, peligroso y que existen sectores en los que los electores son difíciles de conquistar.
No obstante, narran quienes participaron en su campaña, que ella ni se inmutaba y que su delgada y pequeña figura se desplazaba al cien entre el lodazal de los barrios marginados, de neumáticos regados por las calles y de basura para entregar de mano la propaganda política y para hacerse escuchar entre los padres y madres de familia de niños mocosos y barrigones producto de las enfermedades intestinales.
“Qué arriesgada es la candidata”, comentaban a espalda de ella sus colaboradores cuando no podían impedir en horas de la noche que se acercara a los habitantes de las colonias próximas al basurero municipal, un sector de contrastes y peligroso al que pocos candidatos se atreven arribar.
Y así continuó con su campaña entre sobresaltos, pero logro su objetivo de acumular más de 46 mil sufragios a su favor, una de las
votaciones más altas que ha obtenido el PAN en esta capital, la cual incluso puso en duda el triunfo del priísta Alvaro Villanueva Perales.
Descendiente de una familia reconocida y respetada, de Don Bernabé Uribe Guevara y de Doña Rebeca Mora –sus padres- y la segunda de ocho hermanos, Rosa María Uribe Mora podría ir hoy por su segundo aire, puesto que no descarta la posibilidad de buscar la candidatura del PAN a la alcaldía local, porque tiene a su favor un capital político y muchos victorenses no la olvidan.
Hoy Rosita, como la conocen sus cuates, es la Gerente de Diconsa y en el pasado se desempeñó en puestos directivos de la Canaco y de la Coparmex, por lo que su actividad ha sido de tipo empresarial, pero ahora le vuelve a latir con velocidad el corazoncito y quiere probar de nuevo el peculiar sabor de esa aventura que vivió en el 2004.
Desde que el panista Gustavo Cárdenas Gutiérrez derrotó a Carlos Castro Medina en los comicios locales, por lo cerrado de las votaciones el triunfo del PRI en las posteriores elecciones ha sido muy cuestionado, porque junto con Lydia Madero, Rosita dio una demostración de lo que es la disciplina y la sangre liviana para tocarle el corazón al electorado.
Ella es la primera del PAN que salta a la palestra para el proceso electoral del 2013 y si de ese tamaño están las cartas que va a colocar el alviazul en la mesa, difícil la tendrá el PRI para retener en su poder la alcaldía de Ciudad Victoria.
La trayectoria profesional y pública de Rosita, es impecable.
Por eso la alcaldía en el 2013 podría tener.
Mirada de mujer.
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