Gorditas, flautas y migadas

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Estoy confundido porque desconozco quien es el responsable de la proliferación asistemática y escandalosa de los vendedores “ambulantes” que terminan por establecerse frente a las oficinas y dependencias de los gobiernos federal, estatal y no estoy muy seguro del municipal.
Resulta extraordinario el número de locales que día a día laborable invaden las aceras o banquetas para acomodar las sillas o bancos, mesas y hasta el carrito o puesto cuyos soportes ya están “clavados” con cemento.
Desde luego que las personas con necesidad de caminar a un destino, tienen que hacerlo entre los puestos olorosos a carne o cebolla frita, o en su caso no tienen otra opción más que bajarse de la acera con los peligros de ser arrollados por un microbusero en su loca carrera por llegar a su destino, auto particular o una de las veloces motocicletas que también.
En un recorrido por la calzada de Tamatán, llamó la atención la proliferación de estos establecimientos de comida –generalmente venden lo mismo: gorditas, flautas y migadas- con los refrescos y agua pintada de frutas y lo que más sorprendió es que estos comerciantes se establecieron exactamente frente a la Secretaría de Educación de Tamaulipas y del Hospital Infantil de Victoria.
Una ironía si pensamos que estas dos instituciones promueven la educación y la salud y están “rodeadas” de todo tipo de fritangas en los puestos que tanto se han criticado en relación a la obesidad y nutrición, sobre todo de los infantes.
¿La “limpieza” de estos locales correspondería a la Secretaria de Salud de Tamaulipas, al municipio o a qué dependencia?, porque en realidad este es un problema mayúsculo que debiera atacarse ya.
Posiblemente corresponda a la Comisión Estatal Para La Protección Contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) pues es la idea que sugiere esta responsabilidad, aunque me parece que en realidad no está haciendo su chamba.
Las mismas dependencias de salud, estatal y federal, son sabedoras que la alimentación es base de la salud e insisto en el tema de la obesidad y nutrición de la población tamaulipeca.
La misma dependencia llamada Protección Civil, tiene entre sus funciones el de certificar a todos los establecimientos sean seguros y ¿éstos puestos de comida, instalados en las aceras lo son? Porque es claro que los tanques de gas están a la vista de todos los que pasen por esos lugares.
Estoy plenamente convencido de que todos los mexicanos tenemos derecho a trabajar lícitamente y el comercio de comida desde luego que lo es, pero debieran respetar las normas mínimas que tanto COEPRIS como Protección Civil exigen a todos los comercios establecidos en un local específico.
Desconozco si pagan derecho de piso y a quién, pero lo que es cierto es el mal aspecto que daña la arquitectura de los edificios e imagen de las dependencias, además de ser un foco de infección por lo insalubres de esas instalaciones.
El colmo es cuando usted se acerca y se da cuenta de que los “carritos” están encadenados a las rejas de la Secretaría o son las maderas o fierros que están afianzados con cemento a las banquetas.
Algunos toldos están sostenidos por cuerdas que se tensan de las rejas hacia las camionetas estacionadas frente al “localito” desde donde usted puede disfrutar su agua de naranja, su flauta o superflauta y su gordita o migada.
La realidad es cruda, pero también las enfermedades gastrointestinales que la mayoría de los comensales generalmente adquieren por lo insalubre de la preparación de alimentos y la conservación de los mismos.
Para cerrar le comento que el Gobernador Egidio Torre Cantú en su gira de trabajo por Nuevo Laredo, ha declarado su determinación en el apoyo a aquél fronterizo municipio y los neolaredenses se están volcando en agradecimientos.
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