La palabra evolución se entiende como desarrollo. La evolución es el nombre del proceso que hace que el comportamiento y el aspecto de todas las plantas, hongos y animales cambien.
Si a la misma palabra, evolución, se le agrega el prefijo “re”, entonces dirá “revolución”. A esta palabrita debe entenderse como el “…cambio político y social radical, alcanzado normalmente de forma violenta y con la participación de amplios sectores de la población, como la Revolución francesa, la mexicana o la rusa.”
Una verdad innegable es que los mexicanos suelen equivocar la lucha armada de la Independencia con la Revolución mexicana. Debiéramos aprender que aunque las dos son en el segundo semestre del año y los edificios públicos ondean el lábaro patrio y en ambas fechas hay desfiles, podemos diferenciarlos solo por los años. La independencia se inició fue en 1810 y la Revolución se inició 100 años después, en 1910.
Además, los motivos son diferentes, porque en 1810 se supone que inicia la lucha por liberarnos de los españoles y alcanzar verdaderamente la Independencia, que ya no haya un extranjero obligándonos a hacer o no lo que le convenga. Desde el punto de vista teórico.
El motivo central de la lucha revolucionaria en 1910, fue para derrocar a un mexicano al que tildaron de “dictador”, con la idea de que otro mexicano fuera el presidente del país; que hubiera reglas más claras para poder gobernar al pueblo mexicano, destacar mayor justicia entre las clases desposeídas.
La independencia se inicio el 16 de septiembre de 1810 y culminó oficialmente el 27 de septiembre de 1821. Por cierto nadie, salvo en las escuelas festeja los aniversarios del fin de la independencia mexicana ¿Porqué si se supone que ganamos y la fiesta debiera ser mayúscula? Ojo autoridades educativas.
La Revolución mexicana inició el 20 de noviembre de 1910, de acuerdo al Plan de San Luis convocado por el coahuilense Francisco I. Madero (30 de octubre de 1873 – 22 de febrero de 1913), pero no hay una fecha oficial que determine cuando concluyó este movimiento social.
Los gobiernos PRIÍSTAS de épocas pasadas siempre se negaron a señalar o por lo menos insinuar una fecha de culminación revolucionaria, porque siempre alegaban en sus largas peroratas que México seguía en una revolución cultural, en una… demagogia vil era lo que se percibía en aquellos años.
Lamentablemente los dos gobiernos panistas -Vicente Fox Quezada (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012)- que arrebataron la presidencia a los tricolores, no repararon en esta grave falla y los mexicanos seguimos con una fecha vacía.
El de 20 de noviembre de cada año se destaca porque el ala deportiva y amateur de los mexicanos desfila por las principales calles y avenidas del terruño nacional, ya sea ciudades importantes, capitales de estado o plazas públicas pero ahí siempre está la escuela, sobre todo la escuela primaria.
Las autoridades de todos los tiempos, siempre han recurrido a las escuelas públicas para que a través de los maestros, los padres de familia se entusiasmen y no solo permitan la participación extraclase de sus hijos, sino que carguen con el gasto monetario que esto genera.
Hace apenas unas décadas, los maestros de victoria, la capital tamualipeca, veían coronados sus esfuerzos cuando en el estadio “Marte R. Gómez” un gran número de niñas, ahora ya jovencitas, presentaban las rondas infantiles monumentales.
En las Gradas los cuadros con figuras revolucionarias y mensajes alusivos a la fecha, donde participaron niños y niñas de todas las escuelas de educación básica.
En la cancha del estadio se disfrutaban de los bailables monumentales –de portería a portería- que presentaban la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas; O las tablas rítmicas de la Escuela Federal de Educadoras, “Mtra. Estefanía Castañeda” y qué decir de las tablas gimnásticas del ITACE, como cierre del espectáculo “revolucionario”.
Finalmente el quehacer de los maestros siempre fue bien apreciado, comprendido y hasta aplaudido. Hoy son otros tiempos, tiempos de la ¿Revolución mexicana? tiempos de Victoria, capital.
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