¡Adiós don Felipe!

“El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey!”

Pronunciamiento francés

Como una atención hacia la despedida de Felipe Calderón Hinojosa hacia el pueblo de México, que gentilmente hiciera a mediados de esta semana, en cadena nacional, me permito, con su anuencia amable lector, despedirme de él, también de manera muy cortés: ¡Adiós don Felipe!

Desafortunadamente, como millones de mexicanos, no cuento con elementos suficientes para explayarme en derroches de agradecimientos, los recuerdos de su mandato no son del todo positivo por lo que no puedo corresponder de la misma forma.

Pero bueno, aun así le deseo que le vaya bien en esa nueva etapa de su vida que le ofrece la universidad de Harvard (estoy empezando a creer que para ser catedrático de esa prestigiada institución educativa norteamericana uno de los requisitos es haber sido presidente de México).

Y, aunque tengamos que seguir aportando para su pensión vitalicia, espero que tenga éxito en su estancia en los Estados Unidos de Norteamérica (aquí me queda la duda de que si sea una especie de trueque político el cambiar la residencia a nuestro vecino país al término de las gestiones federales; pero no creo, se me hace que estoy abusando de mi imaginación).

Lo que es claro, la realidad así lo demuestra, es que Felipe Calderón Hinojosa se va campantemente y deja un país sumido en el caos y la desesperación.

Una Nación trastornada por la inseguridad que se vive, por el aumento de la pobreza, por la falta de oportunidades laborales, por el incremento del trabajo informal, por los salarios irrisorios que se pagan, por la falta de acuerdos políticos, por la inconformidad de diferentes grupos sociales. En síntesis, Calderón entrega un México convulsionado que requiere terapia intensiva urgente.

Estamos a punto de dar vuelta a una página de la historia de México escrita por los panistas durante 12 largos años y podemos deducir que aun no están preparados para gobernar un país como el nuestro.

Que les falta superar la sombra de la época feudal… de las grandes haciendas… de la tiranía.

En unas cuantas horas Enrique Peña Nieto asumirá la responsabilidad de gobernar para y por todos los mexicanos. Una tarea muy complicada precisamente por las condiciones enunciadas en que recibe a nuestro país.

Pero además, esta semana no le fue tan bien en la política interna, porque de sus encuentros con el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y con el Primer Ministro de Canadá, Stephen Harper, al parecer trae buenas noticias.

Por un lado, en el Senado las fracciones del PAN y del PRD decidieron frenar las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública, que fueron aprobadas por los Diputados Federales la semana pasada, por lo que Peña Nieto deberá arrancar su administración con la misma estructura que deja su antecesor.

El otro desliz político previo a la toma de protesta como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos fue la cancelación temporal del Pacto por México que ya sentía asegurado el equipo de transición peñista.

Una alianza que pretendía buscar acuerdos políticos entre las tres fuerzas políticas del país que ya habían aceptado firmar el documento; pero, ¿quién cree usted que de último momento reculó? Adivinó, amable lector.

El líder del PRD, Jesús Zambrano, de nueva cuenta demostró que simple y sencillamente se encuentra como muñeco de aparador en el puesto que ocupa; que las corrientes al interior del partido del sol azteca son cada vez más radicales.

Y, para rematar, el fuerte dispositivo de seguridad que se montó esta semana a las afueras del Congreso de la Unión dejó muy mal sabor de boca para los habitantes del Distrito Federal quienes rápido acusaron a Peña Nieto de abuso de poder.

Pero bueno, estamos a escasas horas de que Enrique Peña Nieto asuma las riendas del país y, con ello, la responsabilidad de solucionar los problemas que le hereda Calderón.

Una tarea muy compleja.

En fin. Por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.

Hasta la próxima.

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