Nuestros tamaulipecos brillantes

Hace tan solo unos días, el gobernador del estado, Egidio Torre Cantú estuvo presente en el homenaje a doña Amalia González Caballero de Castillo Ledón en el majestuoso teatro que lleva su nombre. Los restos de la ilustre tamaulipeca fueron llevados a la Rotonda de los Hombre Ilustres, lo que constituye un alto honor para tan especial personaje.

Nosotros, en Victoria tenemos la Rotonda de los Tamaulipecos Ilustres, donde descansan los restos de gente de nuestro estado que se ha distinguido en sus actividades. Tenemos muchos nombres de gente que merece estar en esos sitios de honor, y no porque sus restos descansen en un nicho de lujo, sino por la trascendencia de sus actos a lo largo de su prolífica vida.

En ese sentido, nos distinguimos por ser una sociedad que reconoce a sus hombres que hacen grandes cosas; en el deporte, recientemente fallecido, el arquero del Pachuca Miguel Calero ha sido objeto de merecidos homenajes por su trayectoria deportiva. A algunos no les gustará, pero ha traspasado la frontera de la inmortalidad.

Y podemos mencionar a muchos mexicanos que son objeto de estas acciones. Hoy, nos congratulamos de haber conocido hace ya unas 3 décadas a un tamaulipeco ejemplar que ha recibido homenajes, como decía Ana María Rabatté: “en vida, hermano, en vida”.

Medardo Treviño, hijo de Río Bravo, actor, director, escritor y dramaturgo ha sido reconocido a nivel nacional por su trayectoria en las artes escénicas. Medardo es uno de los claros ejemplos para todos de que cuando se quiere trascender hay que trabajar para lograrlo, y en ese sentido, su trabajo ha sido obsequiado con el reconocimiento y el aplauso de miles de personas, pero también de autoridades en la materia.

Hace algunas semanas, el buen Treviño tuvo un problema cardiovascular lejos de su patria, que mantuvo a su familia en vilo, pero afortunadamente se ha recuperado, y no solamente eso, sino que ha recibido un reconocimiento más.

¿Qué trabajo nos cuesta reconocer en vida a los que triunfan? Hay muchos tamaulipecos que merecen ese honor, y para muestra también podemos mencionar a Andrés Sáenz Lira, ex director del Conjunto Típico Tamaulipeco que fue reconocido durante la Feria reciente, para dejar constancia de una brillante trayectoria.

Andrés y Medardo son los ejemplos vivos del agradecimiento de su gente, a la que en diversas ocasiones han llevado alegría y un mensaje importante. El primero, a nivel estatal y el segundo a niveles fuera de nuestras fronteras.

No se necesita morir para que nos reconozcan. En broma y en serio se dice que alguien a quien la gente dedica frases de mal gusto, cuando muere es reconocido por su calidad. Hoy, Medardo Treviño ha recibido un merecido premio a una vida de trabajo.

Quienes gozamos de su amistad y hemos tenido la oportunidad de conocerle sabemos de la calidad con que se lleva a cabo su trabajo: ha sido artífice de generaciones de artistas, entre los que destacan actores y escritores, y que han extendido la trayectoria y obra de tan especial tamaulipeco.

Así como sabemos reconocer a los que hacen el bien, a los que trabajan adecuadamente, tenemos que aprender a comprender a los que tienen mucho que aportar a la sociedad. Treviño, el riobravense se ha de sentir muy contento, pero más sus hijos y su esposa Beny Cruz Zapata, porque han sido, indudablemente, parte de ese gran logro que tiene hoy Medardo en su ya muy extendida vitrina de premios y reconocimientos.

Algo que hay que destacar es que pese a los muchos premios obtenidos, sigue siendo el Medardo que conocimos en el Espacio Cultural Tequio, el hombre sencillo y amable, el ser humano con capacidad para entregar lo mejor de sí mismo en cada una de sus acciones cotidianas.

Venga pues, el reconocimiento a tan distinguido tamaulipeco, y seguramente que las autoridades de cultura sabrán reconocerlo en su oportunidad. ¡Felicidades, maestro Treviño!

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación