Medicina una prioridad

Medicina: una prioridad

Ver como sufren los habitantes del sureste mexicano es inconcebible, más cuando inició un programa federal que tenía muchas “lagunas”, sin embargo, en un afán populista se puso en funcionamiento, con los resultados que ya están viéndose y que son nada gratos.

En Tabasco reventaron los presupuestos del llamado “Seguro Popular”, y los usuarios se quejan de que no les favorece en nada; presentaron el caso de una mujer que en el embarazo tuvo que pagar los dos ultrasonidos que requirió, los rayos X, y muchas cosas más, porque le indicaron claramente que no hay presupuesto para medicamentos, para gastos de hospitalización y otras cosas, es decir, que el programa que Felipe Calderón puso en funcionamiento resultó un verdadero fraude populista.

Hay enfermedades que no cubre el seguro popular, y en ese sentido, entendemos que las mismas no se eligen de acuerdo a capacidad económica: igual se enferma un pobre o un rico, uno de clase media y demás.

Tomemos en cuenta que México tiene un sistema del Instituto Mexicano del Seguro Social –IMSS- que cubre una gran parte de la población; el ISSSTE cubre a la burocracia, y algunos gobiernos estatales tienen su propio sistema de atención médica, como es el caso de Tamaulipas y el SUTSPET –Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Tamaulipas- que tiene en el Hospital General de Ciudad Victoria su aliado mayor en cuanto a cobertura.

El Seguro Popular se hizo, según dijo en su tiempo el presidente Calderón, para que todos los mexicanos gozásemos de servicio médico, y presumió que tenía calidad: hoy nos damos cuenta que es u “mejoralito” para las causas humildes, y ha dejado al gobierno de Enrique Peña Nieto una papa caliente que se deberá resolver hoy… o mañana.

Somos de la idea de que los gobiernos en todos sus niveles deben atender el rubro de la salud como cosa primera, porque es ahí donde parte el estado de cualquier ser humano para poder rendir bien: sin salud no hay labores y no hay productividad en ningún aspecto.

Aunque de repente hay falta de medicamentos y demasiadas filas en las consultas por la enorme demanda, en Tamaulipas tenemos una muy buena cobertura de servicios se salud, que se comenzaron a reforzar cuando el secretario de Salud era el inolvidable Rodolfo Torre Cantú; hoy, con el doctor Norberto Treviño García Manzo se han dado pasos muy importantes para garantizar a cada uno de los tamaulipecos una atención adecuada.

Es difícil, lo entendemos, porque todos queremos llegar al hospital y que nos atiendan inmediatamente, sin contar, por ejemplo, que en Victoria somos casi 350 mil almas y muchos nos atendemos en el Hospital General. Obvio, tenemos que tomar turno y esperar, nos guste o no, y eso sucede en cualquier país y hospital del mundo.

No se concibe que una administración deje como segundo plano la atención a la salud, entendemos que es lo primero que hay que garantizar a todos y por eso, nos preocupa lo que ha sucedido en Tabasco que también se refleja en otros estados.

En una ocasión, un investigador dijo sobre el Seguro Popular: “Es una papa caliente que va a reventar, porque no tenemos la capacidad ni económica ni física para atender a todos”. El tiempo le ha dado la razón, y en algunas entidades ya sucede.

Administrar los servicios de salud es una responsabilidad demasiado grande y requiere de mucho talento para tener resultados positivos, sin embargo, si nosotros, los beneficiados o afectados –según suceda- no entendemos que hay que poner de nuestra parte, difícilmente habrá buenos resultados.

La medicina preventiva es la mejor opción y lo saben quienes se dedican a curar, pero depende mayoritariamente de la dedicación del paciente y no del médico o el sistema de salud. Si no los ayudamos nosotros, no podríamos tener buenos resultados, y a pesar de ello, la entidad goza de muy buena reputación en cuanto a cobertura.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación