Embarazadas mil 141 adolescentes en el 2012; SS

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Durante el 2012 la Secretaría de Salud en esta ciudad atendió a mil 141 adolescentes embarazadas cuyas edades van de los 12 a los 19 años de edad, pero el registro es hasta octubre, por lo que al terminar el año la cantidad sería mayor, menciona el coordinador médico de la jurisdicción sanitaria, Rogelio Ortegón.

De esa cantidad, 226 menores embarazadas fueron atendidas en el hospital general, 74 menos que un año antes, aunque de ese total el 90% de las menores cuenta con edades de entre 15 y 17 años, mientras que el 10% restante fueron jovencitas de 14 años de edad. El resto se atendió en el hospital de la mujer.

“En estas edades es muy probable que puedan existir complicaciones debido a su juventud, por lo que en las campañas ofrecemos pláticas sobre la prevención de embarazos en menores de edad, que pueden llevar a malformaciones del tubo neural”, expresa el médico.

Para prevenir este tipo de embarazos, sobre todo entre estudiantes, personal de la dependencia acude a las escuelas secundarias hasta la universidad, con la finalidad de ofrecer pláticas de orientación para prevenir embarazos no deseados, aunque no hay datos sobre las razones de estos embarazos.

No saben a lo que se enfrentan

María de los Ángeles Mata Morán, responsable del módulo de atención al adolescente en el hospital general, advierte: “Estas jovencitas no saben todavía a lo que se están enfrentando. Tuvieron relaciones sexuales para saber qué es lo que se siente pero nunca pensaron en las consecuencias”.

En ese hospital, de las 226 adolescentes embarazadas atendidas, más de 200 fueron menores de entre 14 y 15 años de edad, aunque la cantidad puede ser mayor debido a que no todas acuden al módulo de atención.

La disminución de casos entre el 2012 y el 2011 puede ser el resultado de las pláticas de orientación que se les ofrece a las jovencitas, sobre los problemas que surgen durante el embarazo y la responsabilidad de ser madres adolescentes.

Menciona la especialista que todas vivieron su primer embarazo, y que el 97% de ellas vive en unión libre con otro adolescente,

Pero eso no es todo, ya que todas son de origen humilde y de familias desintegradas en un 70%, es decir, que viven con uno de los padres, cuya madre es soltera, o cuyos padres son irresponsables, lo que reproduce el patrón en ellas. Del restante 30%, la mitad son madres solteras y viven solas.

“Pero al vivir de esa manera no tienen orientación, por lo que ingresan a un círculo vicioso”, explica.

Bajo esa óptica, dice la especialista que un porcentaje muy alto de estas jovencitas embarazadas, llegan al hospital para su atención casi al momento del parto, y por su condición de adolescentes, carecen de un hogar propio donde vivir, por lo que la mayoría vive con sus madres.

“Carecen de buena alimentación, de educación, de cultura. ¿Qué le van a ofrecer a la criatura que van a traer al mundo? Si ellas no saben bien qué es lo que quieren”, cuestiona
Pero ni el embarazo ni el parto les cambian su mentalidad, ya que de acuerdo a Mata Morán, estás niñas convertidas en madres, pese a su maternidad, siguen viviendo en su mundo , por lo que al llegar al módulo de atención se les da información sobre el embarazo, el parto, como cuidar al niño y métodos anticonceptivos, entre otros temas.
La Secretaría de Salud

No tiene datos la Secretaría de Educación

Sin embargo, no existen datos de cuántas de ellas estudiaban y desertaron, al menos eso es lo que dice Luciano Reyes Álvarez, jefe regional de educación en la ciudad, quien manifiesta que “no se les corre de la escuela, pero son ella o sus padres quienes toman esa decisión”, señala.

Comenta que en coordinación con la Secretaría de salud, se les brinda en las aulas información relacionada cobre la sexualidad y los riesgos de un embarazo a esa edad, mientras que a los jóvenes se les orienta sobre el uso adecuado del condón.

Dice que la Secretaría de Educación, a través del programa Escuela Segura, en coordinación con la Secretaría de salud y del sistema DIF municipal, apoya con programas de orientación a los estudiantes, “con pláticas y un programa llamado ‘bebé virtual’, pero no cuento con estadísticas, aunque el problema está en los padres de familia y no en las escuelas”, señala.