Hoy, tercer día del naciente 2013, reflexiono que es año electoral para Tamaulipas y otras entidades del país, con propósitos para un sector importante de la población, principalmente para la gente que vive y bebe de la política, saben que deben ganar las elecciones de este año.
Sin excepción de los partidos políticos registrados en Tamaulipas, seguramente cada uno tiene la intención y el propósito de ganar en las urnas en esta tierra norteña, donde usted sabe que se elegirán a los señores o señoras alcaldes de cada municipio, más 36 diputados al congreso local.
El propósito consecuente a los comicios de julio próximo, será la toma de posesión del cargo conquistado en las urnas, aunque quedará espacio para que los nuevos diputados locales se pongan de acuerdo y se preparen para recibir a los 43 nuevos presidentes municipales que cubrirán la segunda parte de la administración gubernamental del Ingeniero Egidio Torre Cantú.
La duda es saber ¿Qué sucederá con los “desocupados” del Congreso local y los 43 alcaldes más los equipos de trabajo? en realidad conforman una plataforma laboral importante que se quedará sin empleo como cada trienio. En fin… cosas de la política.
Dejando la política a un lado, le comento que los últimos días de diciembre y el primer día de enero, señalan muchos como espacio de buenas intenciones y planteamiento de propósitos, algunos nuevos, otros renovados y los más improvisados para tener una vida más satisfactoria.
Generalmente los propósitos vienen de los deseos, todos de buenas intenciones, pero lamentablemente en infinidad de casos solo se quedan en eso… buenas intenciones y en ejemplos nos pintamos solos.
En un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), llevado a cabo en la región noreste del país, afirma que un alto porcentaje de los propósitos para iniciar el año son: dejar de fumar, dejar de beber alcohol, bajar de peso y ahorrar. En menor proporción aparecen los propósitos para no ser malgastados y administrar mejor los recursos financieros.
Por desgracia los fumadores de todas las categorías, los bebedores de todos los niveles, los “gorditos” y los despilfarradores financieros, reporta el estudio universitario, apenas logran superar el reto cuando mucho en tres semanas, porque cuando entra febrero los buenos propósitos hechos al iniciar el año, son abandonados por completo.
Del estudio de encuesta realizado en 15 mil 378 personas, con un rango de edad de los 18 a los 65 años de edad en varias ciudades de los estados de Tamaulipas, Nuevo León, San Luis Potosí y norte de Veracruz, se reporta que apenas un once por ciento (11%) rebasaron el mes de enero con las “buenas intenciones” y solo el 5% llegaron al mes de julio de ése año.
En cuanto a las personas con el propósito de combatir la obesidad y el sobrepeso, los porcentajes variaron de los resultados anteriores, porque el estudio reveló que quienes se preocupan por su sobrepeso fueron más persistentes, lo que reporta un 17% hasta el mes de febrero y 8% a julio.
Las reflexiones que se hacen en este contexto son simples: Los propósitos de año nuevo están solo atribuidas de buenas intenciones momentáneas, solo pasajeras y quizá motivadas por otras personas.
Afirman los estudiosos del tema que la intención es una poderosa fuerza que proviene de una palabra latina que significa “tirar hacia delante”. La intención es la tendencia inicial de la mente hacia un objetivo. Es la fuerza que impregna el camino y la meta.
Concluyo esta colaboración diciéndole a usted que las buenas intenciones siempre llevan a lograr buenos propósitos, que la única condición es ser perseverante y no abandonar la meta por alcanzar.
A manera de colofón, me dirijo a los lectores de esta columna y al cuerpo de Editores de esta importante casa de Comunicación periodística. Con sinceridad, vayan mis mejores deseos para que este 2013 sea pletórico de salud y bienestar familiar.
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