Este lunes un número importante de tamaulipecos de nivel preescolar, primaria, secundaria y preparatoria regresan a sus clases. Luego de las vacaciones de fin de año, habrá que retornar a las aulas con más entusiasmo que nunca.
El año de 2013 inicia en el sector educativo con el fantasma de la llamada Reforma Educativa que propone el gobierno del presidente Peña Nieto, y con la amenaza del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –SNTE- de boicotear el progreso que está destinado a mejorar la formación de nuestros hijos; ya el Congreso local ha aprobado a través de la Permanente la misma reforma, pero no se nos debe olvidar que hay quienes se oponen a una evaluación, entre ellos, la cabeza de la CNTE en la entidad, José Luis Coronado, quien ya ha fijado su postura al respecto.
Dice Coronado que la reforma educativa no es precisamente lo mejor, sin embargo, se han mostrado críticos desde siempre, con resultados cero, es decir, no han propuesto algo que permita garantizar educación de calidad.
Es fácil criticar, como lo hace la CNTE, pero no han propuesto nada… el hecho de que se exija a los profesores una evaluación, consideramos que es muy positivo, ya que de esa manera los conformistas no tendrían cabida.
En ese sentido, recordamos, por ejemplo, a los contadores y otros profesionistas que, a través de sus colegios tienen que certificarse por determinado tiempo, es decir, hay que reevaluarse periódicamente, con la idea de que estemos actualizados.
En el sector superior, existe la figura del perfil PROMEP, que es algo así como la certificación cada tres años de los profesores de las universidades e instituciones de educación superior que pertenecen a instancias oficiales: cada tiempo transcurrido hay que volver a certificarse, lo que garantiza que los maestros tienen que estar actualizados con cursos, publicaciones, participaciones en congresos y eventos académicos y frente a clase.
Eso es lo que propone, a grandes rasgos, el gobierno federal, y es lo que no aceptan los del SNTE, que es nada más el seguirse preparando, actualizarse para que nuestros hijos tengan una educación garantizada y actualizada. No es nada del otro mundo para quien tiene vocación, pero sí les daña enormemente a los vividores del sector, esos que, al conseguir su plaza ya no se preocupan por aprender lo último que hay en materia docente.
Parece que el clima ha cambiado para bien de nuestros hijos, y se renuevan los trayectos a la escuela, con los congestionamientos consabidos; hay que iniciar la segunda parte del ciclo escolar y hacerlo con buenas expectativas.
Suponemos que las autoridades municipales tomarán sus precauciones en cuanto a tráfico, aunque no somos muy optimistas al respecto, por lo que hemos visto en meses anteriores.
El compromiso del sector educativo está latente, y hay que pensar en el de quienes tenemos hijos en edad escolar: vigilar el cumplimiento de los deberes como tareas y trabajos, procurar que los hijos no falten a clases y esas cosas que representa la responsabilidad del padre de familia.
Mucho tenemos que hacer, en pocas palabras, para que el ciclo no sea improductivo. Los profesores, su parte, los directivos, la suya, los encargados de las políticas educativas a hacerlas valer, y los padres, lo que nos toca hacer; los hijos, por supuesto, tendrán su responsabilidad mayor en el cumplimiento de todo lo que haya que hacer para aprobar satisfactoriamente el curso en cuestión.
Tenga tiempo para hacer que todo sea adecuado, y esperamos que la grilla de los sindicatos y otros que se les cataloga como vividores no afecten a la educación de México y nuestros hijos. Queremos que haya un verdadero aprendizaje, y para ello, insistimos, tenemos que colaborar todos los que conformamos estos esfuerzos, los que pensamos que bien vale la pena el aplicarnos totalmente, para obtener buenos resultados, que, finalmente, son los que harán de los educandos, personas de bien.
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