Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Para Alejandro López Robles, dirigente en esta ciudad del campesinado afiliado a la CNC, el 2012 fue un año muy difícil y crítico para los cerca de 400 productores agropecuarios de los 16 ejidos, debido a la alta mortandad de ganado y a la falta de incentivos para hacer producir la tierra, por lo que los hatos se redujeron a la mitad y la tierra sigue improductiva.
Y aunque el panorama no es muy halagüeño para este año que inicia, las lluvias que desde el primer día de enero se presentan en la región, elevó su confianza de que los productores tengan mejores expectativas.
“Esperamos que siga lloviendo”, expresó de manera cautelosa, tras mencionar que unos 220 productores de ganado serían beneficiados en caso de que las lluvias continúen, ya que se trata de ganado que se alimenta en las praderas.
Asimismo, comentó que los programas que los gobiernos federal y estatal les ofrecen para incentivar la producción agropecuaria, continuarán en este año a pesar del cambio de gobierno federal, ya que en febrero serán reactivados.
Se trata de productores de unos 200 ranchos que el año pasado solicitaron al gobierno federal fuera declarada como zona de desastres la región que comprende los municipios de Nuevo Laredo, Guerrero y la zona que comprende desde Miguel Alemán hasta Matamoros, por una sequía atípica que secó las presas y los agostaderos hasta en un 90%.
Ello, de acuerdo a López Robles, provocó la muerte de la mitad del ganado y llevó casi a la ruina a los productores debido a la falta de alimento y de apoyos.
“La sequía provocó muchas muertes y nuestros hatos bajaron a la mitad. Tuvimos que venderlo para no perderlo”, añadió el dirigente campesino.
En septiembre del 2012, el mes más lluvioso del año, fue tan seco, que tanto ganaderos como campesinos solicitaron al gobierno federal los apoyos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), aunque no mencionó que los apoyos fueron recibidos.


