Cuando presentó su plan de gobierno, el ingeniero Egidio Torre Cantú hizo del conocimiento de todos nosotros un ambicioso proyecto que se denomina Plan Estatal Tamaulipas 2012-2018, y que contiene las líneas básicas de atención que habría que atender, sin que ello quiera decir que otras de menor relevancia sean menos importantes; hay que entender entre prioridades y altas prioridades.
Sin lugar a dudas, y eso lo sabemos casi todos, la salud es y seguirá siendo el renglón prioritario de una administración que establece su plan de gobierno en base a las necesidades de la gente, de ahí que en su gabinete haya echado mano de un elemento que garantice el seguimiento y cumplimiento de las promesas y necesidades de la población.
El secretario del ramo, Norberto Treviño García-Manzo ha conformado a su vez un excelente equipo de trabajo que sigue al pie de la letra las acciones emanadas de las necesidades ciudadanas; el resultado no se ha dejado ver, y algunos indicadores nacionales nos ubican en un lugar de privilegio, lo que realmente no tiene precio, porque cuando un pueblo tiene salud, puede hacer todo cuanto imagine. Sin ella, es simplemente, imposible.
En la celebración del día de la Enfermera y el Enfermero –por aquello de la equidad de género-, el mandatario hizo el reconocimiento al ejército de “hombres y mujeres de blanco” que forman una significativa parte del equipo de salud, al celebrarse su día; ahí, Torre Cantú hizo anuncios importantes, como el establecer el premio al mérito de enfermería que lleva el nombre de su hermano, el queridísimo doctor Rodolfo Torre Cantú. Un reconocimiento a quien se significó por ser un hombre de bien, y a quienes en forma a veces callada llevan a cabo su labor en bien de los que caemos en alguna sala clínica, buscando la salud perdida parcial o temporalmente.
Son las enfermeras y enfermeros esas personas que, muchas veces, en el anonimato, como comentamos anteriormente, llevan a cabo una labor importante y callada, ya sea vigilando a un enfermo, aplicando una solución o una inyección, suministrando medicamentos, trasladando a alguna sala en especial y muchas cosas más que no alcanzaríamos a escribir, dada la importancia que tienen estos profesionistas en la recuperación del bienestar de cada enfermo.
Los encontramos en las salas de consulta, en quirófano, en consultorios y cada rincón del hospital, caminando por todos sus pasillos buscando el recurso que ayude al paciente.
Ser enfermera o enfermero no es fácil: se requiere de mucha vocación, y es aquí donde cobra especial importancia la formación que en la Facultad de Enfermería de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que dirige la Mtra. Cinthia Ibarra; es ahí, en esos salones de clase, donde, aparte de los conocimientos de medicina que deben tener, se les inyecta la pasión por servir a quienes necesitan de ellos o ellas. Son tan importantes como cualquier elemento del equipo multidisciplinario de salud.
El gobernador de Tamaulipas hizo el reconocimiento a los miles de profesionistas de esta apasionante e importante actividad para el desarrollo de cualquier pueblo o nación. De ahí la importancia que tiene el que se vea lo que hacen, y que casi siempre pasa desapercibido, porque nos acordamos siempre del médico tratante, pero del personal de enfermería o los pasantes e internos, prácticamente nunca nos acordamos, cuando son los que se aseguran de que las instrucciones de los médicos se lleven al pie de la letra.
Esa es la importancia de los “descendientes de Florence Nightinghale”, de esos seres vestidos de blanco, en algunos casos con su cofia, y en otros, simplemente de blanco, que, calladamente hacen su importante labor. Es por ello que el gobernador Egidio Torre Cantú honró a este grupo de profesionistas con un premio que lleva el nombre de tan inolvidable tamaulipeco: Rodolfo Torre Cantú.
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