Rafael Méndez Salas es el dirigente de la sección XXX del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, es decir, en Tamaulipas, y tiene injerencia en la decisión de que los profesores se amparen contra un documento que no conocen ni han leído siquiera por equivocación: la reforma educativa.
Una persona allegada al dirigente nos comenta que se harán mesas de trabajo para las lecturas de los profesores sobre el tema, en días y horarios por definir, muy pronto, aunque pone de manifiesto tal aseveración que no han tenido siquiera la curiosidad de leer el documento de referencia.
Lo anterior nos mueve a pensar que, si ellos no tienen el hábito de la lectura siquiera para saber si se ataca o no sus intereses personales –como mal argumentan- menos tendrán vocación para enseñar a nuestros hijos a leer, de ahí que la educación en México sea un fracaso total, por obra y gracia de una autoridad que no ha sabido imponer sus políticas, y por un gremio acostumbrado a vivir de la holganza y las comisiones sindicales, de los puentes y días económicos, de privilegios como el suspender clases cada mes para, supuestamente, llevar a cabo jornadas de capacitación interna.
Sabemos que aún hay maestros –muy pocos- con vocación que se entregan a sus alumnos. Se dice que la educación está mal porque el gobierno no ha emitido políticas adecuadas, y cuando se quiere hacer: plantones, huelgas, amparos y demás.
Hay que recordar a los holgazanes de las secciones de Oaxaca que hicieron que los hijos de los habitantes de ese estado perdieran prácticamente un año de su vida escolar, o los de Michoacán que, por defender a vándalos estudiantes de normales, suspendieron clases y lo hacen cada vez que les conviene… o se les antoja, pues.
Ahora se amparan contra la medida del gobierno de Peña Nieto; desconocedores de la iniciativa, se han sumado por miles en estados como Tamaulipas, cono 12 mil, Zacatecas, con 20 mil, 18 mil en Baja California, y en Quintana Roo se habla que el 87 por ciento se amparará.
Sería interesante que se ampararan contra la medida que les otorga más vacaciones que a cualquier burócrata del país, o la que les da “derecho” a tener una carrera magisterial empañada por fraudulentas medidas como la prueba ENLACE y otras más, que les dan puntos y dinero, lo que propicia que la educación se reduzca a que los hijos nuestros memoricen los reactivos sin comprenderlos, que no sepan leer más que las instrucciones del examen, o que no escriban sin faltas de ortografía, propiciando la aberrante escritura que padecemos todos los días en las mal llamadas “redes sociales”. El “ke hcs” en lugar de “qué haces” o el “Cdt” por “cuídate” o el “boi” por “voy” abundarán más cada día, ante la falta de compromiso de los mentores.
La reforma educativa pretende evaluar a estos profesionistas –y no tanto- para que, caso que se demuestre -¿más?- que no están aptos para enseñar, todavía se les de la oportunidad de prepararse para otra evaluación, y no correrlos, que debiera ser la premisa, para dar cupo a los muchachos que estudian hoy en día y salen sin plaza, porque los agremiados a la señora Gordillo, de pésimos antecedentes morales, educativos y gremiales, tienen 2, 3 o 4 plazas, sin devengarlas por supuesto, y ante la complacencia de autoridades que, temerosas de la fuerza sindical no actúan conforme a derecho.
Es hora, sinceramente, de que la autoridad se maneje como tal, y les haga ver que el que no trabaje bien se tiene que ir; es hora de evitar la holganza magisterial que ha hundido a México hasta lugares de vergüenza. Es hora de que exista un principio de autoridad en nuestro amado país.
Sería interesante que, antes de ampararse, les pidieran una lectura de comprensión sobre el documento, aunque somos pesimistas sobre ello, ya que si no saben lo que es honestidad o probidad, mucho menos comprenderán un documento que, si bien es cierto que está bien intencionado y contiene cosas en las que coincidimos, tiene algunas partes plagadas de demagogia, que seguramente, nuestros amados y negligentes maestros no alcanzarán a comprender, mucho menos sus dirigentes del SNTE, CNTE y demás, que se quejan por sistema, sin más moral que la que tienen hacia su cheque quincenal.
Comentarios: [email protected]