“El cielo llora por mí” es una novela policíaca del nicaragüense Sergio Ramírez Mercado narrada con tensión e ironía, una visión cruda de una sociedad en la que las fuerzas del bien son a veces las fuerzas del mal y en la que hace con colorido y mucho detalle, un retrato de un mundo de narcos, crímenes, corrupciones y abusos de poder; la publicación (Alfaguara, Madrid, 4 de marzo del 2009) empieza a narrar como es que empezó todo y describe a cada uno de los integrantes de la novela, tales como desde cada uno de los policías hasta las personas alrededor.
Cuenta la historia de un asesinato de una mujer en un yate y donde el inspector Dolores Morales y el subinspector Bert Dixon, antiguos guerrilleros y miembros del Departamento de Narcóticos de la policía nicaragüense, investigan la desaparición de esta mujer; las únicas pistas son un yate abandonado en la costa, sospechoso de transportar drogas, un libro quemado y una camiseta ensangrentada; el caso se agravará tras la aparición de varios cadáveres, entre ellos el del principal testigo.
En un reporte elaborado por Jenny Elizabeth García Jiménez, se describe una Managua caótica y ardiente donde los protagonistas tendrán que enfrentarse con valentía y humor, no sólo a los poderosos cárteles de Cali y de Sinaloa, sino a antiguos compañeros de insurrección que se han adaptado mejor a los tiempos y han traicionado sus viejos ideales.
Cuenta que una mañana en el tercer piso del edificio de la policía nacional en Plaza del Sol, ocupado por la Policía Nacional de Drogas, todo mundo estaba haciendo sus cosas en el trabajo, unos realmente trabajando, otros por ahí platicando con sus compañeros, mientras que el jefe de la policía hacía una llamada con el jefe de la DEA de Bluefields, pero no le respondía.
Agrega que, mientras tanto, en la ciudad se daba un festejo por la Virgen de Fátima y toda la gente iba en las calles rezando y cantándole a la virgen y todos los policías bajaron a ver el gran festejo, a dar celebración de su aniversario y dar un discurso sobre su aparición en esa ciudad además de también cuidar de las personas.
Después de ahí el jefe de la policía recibió la llamada que esperaba y se vio con su colega en un bar restaurante cerca de ahí porque tenían cosas de que hablar y en ese bar a ellos no les cobraban porque, según estaba todo arreglado, de que si iban los policías no les cobraban nada con la condición que ese bar cerrara ya tarde, porque ahí también iban prostitutas a bailar en las noches; cuando estaban ahí los jefes de policía, empezaron a platicar de este avistamiento de un yate en las costas del mar Caribe, ellos plantearon que era propiedad de unos narcotraficantes pero para aclarar todo decidieron ir personalmente a investigar.
Cuando llegaron allá, encontraron un muy lujoso yate, valía millones, pero no encontraron huella alguna de las personas que estuvieron ahí, o del propietario, porque el nombre del barco estaba tallado con un cuchillo casi no se veía el nombre, y lo que les llamó la atención fue una mancha de sangre en el piso, que mandaron analizar para ver si en realidad era sangre, mientras que mercancía no encontraron, como que si los tripulantes no querían que supieran quienes habían estado allí, todo fue muy extraño, aunque tomaron mas evidencia y tomaron fotos de todo el lugar.
Después mandaron analizar todo, y evidentemente si habían por lo menos herido a alguien ahí, no sabían el paradero de los cuerpos ni de quien estaba a nombre el yate pero encontraron un nombre borroso que decía: Regina Maris.
Cuando volvieron a Laguna de Perla se encontraron con que Rusia había sido derrotado por ellos, y la gente le agradecía a la virgen de Fátima por haber hecho ese milagro, porque ellos estaban en guerra con Rusia y al fin había acabado, después de todo las cosas tornaban bien, pero después de unos días fue cuando llegaron todas las pruebas y el jefe de la DEA habló con el inspector Morales, jefe de la policía de ahí, que afirmativo, todo era evidencia positiva de que eran unos narcotraficantes los dueños de ese yate, y efectivamente era sangre lo que habían encontrado, más aparte polvo blanco tirado en el piso, como alguna des embarcación.
La novela es tanto dramática como tipo comedia a la vez, porque cuentan y hablan el lenguaje de los personajes muy realistas, tanto, que te mantiene al margen y logras entender con facilidad lo que tratan de decir, pues hablan muy claro y fácil de entender el lenguaje, ese es solo el primer capitulo, pero deja muy en claro lo que pasó y con la expectativa de que irá a pasar.
Hasta aquí la reseña de la primera parte de esta obra cuya lectura es recomendable para tratar de entender mejor la lucha de los gobiernos de la región contra el crimen organizado ya que, aunque se trata de un ejercicio de imaginación, está basada en acontecimientos que han estremecido a Latinoamérica y el mundo en las décadas recientes.
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