El monstruo del transporte

Finalmente, sucedió lo que muchos no deseábamos pero que era inevitable: el alza a la tarifa del transporte público era una realidad que no queríamos ver, aunque, a ciencia de ser sinceros y honestos, era necesaria.
Cierto es que los insumos han subido más que nunca: las políticas económicas del país nos han llevado a tener una inflación desmedida que, aunque nos digan que es mínima, ha afectado de gran forma a todos. Hoy ganamos mucho menos que antaño, porque los precios van para arriba.
Herramienta, refacciones, neumáticos, e inclusive las mismas unidades cuestan muchísimo más que en otros tiempos, aunque hay algo que se debe considerar en ese sentido, y es lo referente a la calidad del servicio que prestan.
Como ejemplo, en España el coste del transporte ronda los 1.3 euros, es decir, casi veinte pesos; muchos afirman que es relativo, ya que el poder adquisitivo de los españoles es más elevado que el nuestro, sin embargo, hay que estar conscientes de que se cuenta allá con unidades de primer nivel, con aire acondicionado, asientos cómodos, espaciosas y todo lo que se refiere a un viaje cómodo, aunado ello a la preparación de los choferes, que es de primera calidad.
No son aquellos que tocan el claxon estridente con sonidos nefastos y lo hacen como locos cuando uno se para un momento; no son, tampoco, esos cafres con los que contamos en la localidad y que nos llevan con el alma en un hilo, por la velocidad, sin respetar los límites de velocidad y haciendo peripecias dignas de una película de “Rápido y Furioso”. Son otra cosa, en pocas palabras.
Ya los concesionarios se salieron con la suya en las tarifas: ahora falta la parte que les corresponde y que inicia con la modernización de la chatarra que circula por nuestras calles.
Urge que se tenga un transporte digno y adecuado, con choferes capacitados y sin ser los patanes que nos toca padecer a diario. Urgen muchas cosas, y en ese sentido, hace unos días hablábamos que hay que dar para recibir. Bien, ellos ya recibieron su aumento, ahora toca que nos respondan a los usuarios con calidad en las unidades y el servicio.
No debe permitir la autoridad más plantones y marchas incoherentes para exigir se deroguen artículos de la ley que les “afectan”. Debe haber mano dura en las revisiones a las mal llamadas peseras. Urge que se ponga orden y no se permita presión, aparentemente social, que evite el cumplimiento de los reglamentos respectivos.
La autoridad ha autorizado un incremento justo, en la medida que se cumpla con las exigencias mínimas para contar con un buen servicio.
Atrás quedaron también los tiempos en que Alejandro Flores Camargo hacía y deshacía, que los líderes de los peseros eran intocables. Hoy toca que respondan a quien les mantiene: la ciudadanía.
Exigir es importante, hacer que se cumpla es lo que toca, y ellos, los transportistas deben entender que no se está privilegiando a nadie con las tarifas actuales, sino que se está tratando de ser justo con ellos y con los usuarios.
Debe la autoridad ser clara y enérgica, hacer respetar las leyes, evitar que sigan circulando armatostes de chatarra y con salvajes conduciendo. Tamaulipas merece un mejor y más digno transporte, y eso lo sabemos todos. Falta que se haga realidad.
El bolsillo de las clases más necesitadas pudiera verse afectado, pero si recibimos un servicio a la altura de nuestras necesidades, no nos dolería pagar lo que se paga, pero si seguimos con las arbitrariedades de siempre, nunca pensaremos que sea justo un aumento de precios.
Queremos ver que retiren de la circulación a los que no cumplen con alguno de los requisitos mínimos, es hora de pensar en lo que queremos para nuestra ciudad, y la calidad del transporte es una necesidad urgente, tácita, necesaria.
Ahora toca a ellos, los transportistas, demostrar que merecen al aumento que se ha autorizado, y a la autoridad, hacer cumplir la ley. Los usuarios debemos evitar que paren donde quieran y hagan lo que quieren. Hay que cumplir todos, es la premisa fundamental.
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