Una buena opción

Decía el comercial de un periódico nacional –aunque no circulan en todo el país- que el vaso había que verlo medio lleno o medio vacío: cuestión de enfoque, y en ese sentido pensamos que la vida se vislumbra de la misma manera: bueno o malo, bueno y malo, pero es la vida y es cuestión del enfoque que tengamos hacia ella, según las experiencias vividas.
Lo anterior da pie al nacimiento del refrán “cada quien habla de la feria según le va en ella”; la vida es así, y en ocasiones tenemos buenas rachas, regulares, y desgraciadamente, algunas nada gratas. Son parte de lo que se vive, sin duda alguna, pero en el momento en que las vivimos siempre nos quejamos de todo: maldecimos cuanto pensamiento se nos cruza, y al aliviar el conflicto, nos arrepentimos de lo que hemos dicho o hecho. Somos humanos, finalmente.
Y en ese sentido podemos pensar del Tamaulipas que estamos viviendo: una entidad magníficamente ubicada, con recursos casi de toda índole, costa, playas, montaña, frontera, ríos, presas, selva –en El Cielo- y prácticamente todo lo que pudiera necesitarse.
Somos un estado privilegiado geográficamente y en el aspecto humano: tenemos un tipo de gente –generalizando- de magníficos sentimientos, trabajadores y con buena actitud hacia la vida.
Hemos disfrutado algunos comerciales en la televisión abierta sobre la entidad y nos hemos sentido más tamaulipecos que nunca. La verdad sea dicha: ser tamaulipeco es un gusto y un lujo que realmente pocos nos podemos dar: unos 3.5 millones de mexicanos podemos jactarnos de serlo por diversas razones.
El trabajo cotidiano en todos sus frentes productivos es importante: sea en aspecto pesquero, de la industria de la transformación, empresas, maquiladoras, en el agro o el sector oficial, sin duda alguna que tenemos muchas cosas por las que nos debemos de sentir mucho muy orgullosos.
El gobernador de Tamaulipas Egidio Torre Cantú ha dicho en varios de sus discursos frases que se refieren a lo anterior, y sinceramente, pensamos que no es únicamente el hecho de que lo repita ante los auditorios correspondientes, sino que cada uno de nosotros entienda la importancia de ser tamaulipeco y luche por dignificar su “patria chica” y su trayectoria, su familia y a sí mismo o sí mismas.
Nos agrada ver la promoción que se hace al estado, y lamentamos los aspectos negativos que nos asolan y perjudican las inversiones y la vida misma de cada uno de nosotros, remitiéndonos a rutinas que hemos ido ajustando en la medida que se suscitan los acontecimientos.
Pero en muchas cosas somos importantes: productividad, educación y otras cosas; en ese sentido, sería interesante que cada uno de nosotros tomara muy en serio su papel de tamaulipeco en esta nación de todos, y que hiciéramos lo necesario por cambiar positivamente.
El que estudia, que lo haga mejor; el que investiga, que entregue buenas cuentas, y así sucesivamente: que cada uno, en su trinchera, busque ser mejor, porque en el resultado no gana la persona de referencia, sino ganamos todos, y en esto hay que luchar por ser siempre ganadores, pero en conjunto, que es como se disfruta totalmente.
Hacemos votos porque se pueda entender el mensaje del gobierno de Tamaulipas, de cada uno de los que nos proporcionan justicia, bienestar, gestión y demás, y que cuando alguno de nosotros viaje a otras entidades lo haga con orgullo, sin temor a ser señalado negativamente, sino por el contrario: que nos señalen por ser parte de una tierra de triunfadores.
Dejemos la grilla barata, los chismes y demás, y pongamos todo nuestro esfuerzo para trabajar en bien de nosotros y los demás: es la hora de merecer un cambio, y ese se dará en la medida que queramos lograrlo. Es el tiempo, es el momento, porque todos merecemos vivir mejor, en un estado mejor, en una patria más digna de todos nosotros.
Que este día podamos hacer, cada quien, el esfuerzo por mejorar en forma personal y comunitaria, es nuestro ferviente deseo.
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