Un proceso interesante

Luego de la derrota sufrida en las elecciones anteriores, el Partido Revolucionario Institucional se encuentra en pleno proceso de reestructuración, con la idea de volver a tener la victoria absoluta en la entidad; se habla de 40 o 41 municipios y las diputaciones locales sin embargo, un partido que aspira a ser el que domine debe aspirar a una victoria total, sin considerar la derrota.
Somos de la idea de que cuando alguien entra a una elección como candidato a sabiendas de que obtendrá la derrota, comete el grave error del engaño a sus partidarios y electores.
Si alguien entra con la idea de que va perder, será poco ético y poco honesto el participar sin expectativas de triunfo. Los que juegan, buscan ganar, o así lo entendemos nosotros.
Las múltiples reuniones con la base del instituto político entre sus comités locales y municipales nos dice que se trabaja fuertemente con objeto de no dejar opción a una fuerza opositora que creció gracias a la guerra sucia instrumentada por una administración federal desesperada ante los nefastos resultados obtenidos en los seis últimos años en todo el país prácticamente, y que tuvo en la entidad cueruda un blanco contundente.
Las ilegales acciones instrumentadas contra tamaulipecos tuvieron eco en los votos, así como la confusión del electorado que pensó que la coalición con el PVEM era lo mismo en todas las boletas.
Sea lo que sea, el PRI ha comenzado a trabajar fuertemente en aras de ganar los 43 ayuntamientos y las diputaciones locales de mayoría relativa, reforzando la hegemonía mostrada en las últimas décadas.
¿Qué se puede esperar?
Definitivamente, suponemos que es difícil que los opositores al PRI ganen mucho más de lo que ya tienen: Madero para el PRD, así como unos municipios de poca relevancia electoral para el PAN; los otros partidos, entendemos que no tienen siquiera una representación adecuada y, por ende, no obtendrán triunfo alguno, a menos que suceda un verdadero milagro.
Con el lema “la fuerza del PRI somos todos” ha comenzado el tricolor a sumar esfuerzos y simpatizantes, con la idea, como dijimos antes, de obtener un triunfo contundente.
Pero, podría uno preguntarse qué es lo que ofrece el PRI a Tamaulipas, a los municipios y a los que esperan tener una representación adecuada en el máximo foro popular como es el Congreso del Estado.
Ramiro Ramos, dirigente estatal del tricolor ha estructurado un equipo de militantes que han hecho una buena labor y la tarea esperan, deje los réditos necesarios en forma de sufragios para el próximo proceso electoral.
Tiene que demostrar que no es aquel PRI de los enquistados en posiciones de la entidad; es el tricolor, sin lugar a dudas, el partido que cuenta con más simpatizantes en el estado, de ahí que no se explique el por qué de la abrumadora derrota en julio pasado.
Sin embargo, comenta Ramiro Ramos Salinas a sus más allegados colaboradores que es el tiempo de trabajar, de unir esfuerzos, de dejar a un lado las grillas de café, y meterse de lleno en el trabajo que ha llevado a cabo desde su arribo a la dirigencia estatal.
Es el tiempo, asegura Ramos, de que el PRI recupere el control político, y más aún, con el apoyo de un CEN que se ha fortalecido, con un presidente de México de extracción priísta, y con una estructura que no tienen otros institutos políticos que se han dedicado a pelear, a sembrar discordia, y sobre todo, a dejar en la opinión pública una imagen nada agradable, dado que los mexicanos estamos ya hartos de pleitos como los que han protagonizado los “encumbrados” perredistas y panistas, cuya idea no es gobernar bien, no es sumar esfuerzos, sino únicamente “ganar al PRI”, propuesta por demás pobre, porque no tiene nada de propuestas para la gente, que quiere que México cambie en todos sentidos.
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