Profesionalismo

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No cabe duda de que este 2013, cabalístico para algunos, será no solo electoral, sino de grandes inversiones y mucho trabajo en el sector gubernamental, porque además la salud de los tamaulipecos seguirá siendo una de las más altas prioridades del gobierno de Egidio Torre Cantú.
A propósito del tema de salud, no olvide usted que en mayo próximo el Gobierno de Tamaulipas otorgará el premio al mérito a la enfermería “Dr. Rodolfo Torre Cantú”, a quien se destaque por esta noble labor de servicio y cuidado a la salud.
El tema me recuerda un correo electrónico enviado a mi buzón cibernético por un paciente del Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) donde inicialmente felicita al personal que ahí labora por su empeño y alto espíritu profesional.
A propósito de profesionalismo, ¿Sabía usted que el término se utiliza para describir todas aquellas prácticas, comportamientos y actitudes que se rigen por normas preestablecidas de respeto, mesura, objetividad y efectividad en la actividad que se desempeñe?
Por consecuencia, el profesional es un individuo que tiene una profesión particular y que la ejerce de acuerdo a las pautas socialmente establecidas. Las pautas del profesionalismo pueden llegar a ser muy variadas e ir desde aspectos físicos y de apariencia (vestuario, corte de pelo, escoltes, etc.) hasta actitudes morales y éticas, como el cumplimiento del deber en cualquier situación.
Un ejemplo de lo anterior es el profesor de educación básica, que no puede ser una persona con defectos físicos visibles puesto que las autoridades escolares procurarán la imagen suave, amable, noble. De aquí que quienes atienden preferente la educación preescolar sean mujeres, lo mismo en los primeros grados escolares.
Volviendo al correo electrónico, refiere el lector de esta columna, que en diciembre de 2011, sufrió una caída que le lastimó un hombro y a base de rehabilitación constante, orientaciones y supervisión de los médicos del CREE poco a poco ha ido recobrando los movimientos de esa extremidad superior.
Los ejercicios recomendados por el médico especialista en traumatología e interpretados muy atinadamente por las terapeutas del CREE han logrado avances significativos.
Lamentablemente siempre hay un “prietito en el arroz” y en este caso es la falta de profesionalismo del terapeuta físico identificado como Luis Enrique Zapata Domínguez, echa por tierra la excelente imagen del resto de sus compañeros, ya que se distingue por no inspirar confianza, además de carácter es seco, osco y hasta grosero en el trato a los pacientes.
Aclaro que mantengo en anonimato el nombre del paciente, porque asegura que desea continuar con los tratamientos, pero la actitud del terapeuta, provoca hasta sentimientos de abandono del tratamiento.
Generalmente los pacientes buscan en el terapeuta físico a la persona que le “arrope” con tono de voz amable, con palabras de aliento y superación y de ninguna manera con el pesado silencio de la terapia.
Refiere el correo electrónico que el señor Zapata Domínguez no contesta ni el saludo inicial ni la despedida; como el paciente ya sabe la rutina de sacar la toalla, entregarla, recibir la compresa caliente durante 10 minutos, si acaso un pequeño masaje con un aparato y de ahí a otro aparato… todo envuelto en un pesado silencio. En total este paciente reporta que no son ni 10 palabras que este terapeuta cruza con “su paciente”.
Un terapeuta físico es como una enfermera porque las terapias suelen ser dolorosas y esos 20 minutos parecieran horas de dolor, además de que el paciente se “traga” sus dudas, dolores, malestares y hasta esperanzas de recibir en la superación de la lesión.
Finalmente le comento a usted que el premio al mérito a la enfermería “Dr. Rodolfo Torre Cantú” en Tamaulipas seguramente lo ganarán enfermeras o enfermeros que en realidad tratan excelentemente bien al paciente, sobre todo, haciéndolo sentir que está en vías de recuperación.
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