RELATO 1.-Era ya de noche y algo rompió con la tranquilidad en el estacionamiento del Congreso de Tamaulipas.
A eso de las 21.45 horas del pasado lunes la puerta principal del imponente edificio se abrió y varios sujetos salieron con enormes cajas y amparados por la oscuridad las depositaron en vehículos para luego desplazarse por rumbo desconocido.
Este inusual movimiento nocturno le dio vigor a una serie de especulaciones, la principal de ellas que varios diputados ya hicieron maletas para abandonar sus curules en la Cámara local, la cual sigue trabajando al cien bajo el firme liderazgo del diputado priísta, Gustavo Torres Salinas.
Ese hecho fue verídico y los trabajadores del órgano legislativo, siempre discretos y leales, se aferraron a la versión de que de las oficinas de los diputados no se había extraído ni siquiera un solo lápiz, pero la duda carcomía y motivaba a que se llegara hasta el final.
En los últimos días los legisladores han estado allí al pie del cañón y se les nota tranquilos, seguros de si mismo y hasta como resignados para cumplir hasta el final con la misión que el pueblo les encomendó.
Ante la falta de datos parecía que el tema estaba condenado a morir, sin embargo trascendió que lo que sucedió el lunes tiene su razón de ser, porque al calor del ambiente político que aumenta y de los nombramientos que en los próximos días se van a dar en las Delegaciones Federales, no sería incorrecto pensar que varios legisladores intenten asegurar su permanencia en la nomina, puesto que ellos también tienen su corazoncito.
Y hay quienes ya le ponen nombre y apellido a los dueños de esas cajas seguramente con documentos y al parecer los actores principales son dos diputados del Partido Verde Ecologista, quienes se han caracterizado por su discreción y por su disciplina política.
El primero de ellos es Rene Castillo de la Cruz, un hombre de extracción netamente empresarial, quien al parecer ya tiene asegurado su futuro con una Delegación Federal, lo que significaría que la suerte lo persigue.
Es, Rene, un empresario que ya probó y le gusto ser una figura pública como político y que a lo largo de su camino como legislador logro tejer una buena imagen que le permite figurar entre los afectos de quienes ostentan el poder en Tamaulipas.
El otro, es Jesús González Macías, representante en la cámara del distrito siete que comprende Madero, Altamira y Aldama, quien hasta el momento no ha dicho “esta boca es mía”, cuando se habla de los prospectos a una alcaldía.
Si este juego de adivinanzas toma consistencia no sería extraño que en los próximos días ambos legisladores presenten su renuncia.
Porque la tentación es abundante y la situación económica, crítica.
Y porque también más vale pájaro en mano que cien volando.
RELATO 2.-En un asunto serio, el Congreso del Estado está de luto.
Y cómo no, si la fatídica herencia que nos dejo Felipe Calderón Hinojosa se conserva intacta y le sigue provocando dolor de cabeza a Tamaulipas y lágrimas a los ciudadanos que ven caer a sus familiares como consecuencia de los famosos daños colaterales.
En esta ocasión la sombra de las equivocadas y cuestionadas acciones del ex presidente panista hizo impactó en el órgano legislativo, pues cayó una persona que inocentemente estuvo en el momento y en el lugar equivocado.
Va para su familia una condolencia, un abrazo y la solidaridad del gremio periodístico y muchas palabras de aliento que en algo la reconforten para que en lo posible supere este sorpresivo trago amargo.
Y principalmente para ella, una mujer de bien que siempre nos regala una sonrisa.
Y que hoy, por necesidad, viste de negro.
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