Diplomacia vs. Ley

“Es más fácil hacer leyes que gobernar”
León Tolstoi

De forma y no de fondo.
Diplomacia: Ciencia o conocimiento de los intereses y relaciones de unas naciones con otras.
Ley: Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados.
Así define estos dos términos la Real Academia de la Lengua Española.
Nuestro país se encuentra en estos momentos viviendo una serie de sentimientos y opiniones encontradas gracias a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto al caso Florence Cassez, incluso entre los mismos magistrados que votaron la iniciativa.
Vaya pues, ahora resulta que la misma ministra Olga Sánchez Cordero aclara que la francesa acusada de secuestro no es inocente y que lo que se valoró fue la manera en que se llevó a cabo el proceso de detención y no si la acusada era culpable o no.
Desafortunadamente para los ofendidos ya nada se puede hacer al respecto; lo hecho, hecho está y el máximo tribunal de México, y cabeza del Poder Judicial de la Federación, dejó en claro que en la aplicación de la justicia tiene mayor peso la forma y no el fondo.
Que la diplomacia está por encima de la propia ley.
Esa es la percepción generalizada del caso y eso, eso en nada ayuda a nuestro país; al menos hacia el interior porque en el extranjero ahora hasta resulta que somos una Nación “ejemplar”.
Y bueno, la lógica indica que al ser violentados los derechos de la ciudadana francesa, debería haber un culpable. ¿O será que aquí tampoco lo habrá y, de nueva cuenta, los mexicanos nos quedaremos esperando justicia?
Esperamos, si es que en verdad las instituciones quieren recobrar su credibilidad ante la ciudadanía (siendo optimista y pensando positivamente en que aun lo pueden hacer) y las palabras de Jesús Murillo Karam tengan eco en las autoridades en el sentido de que la liberación de Florence es una llamada de atención.

Cruzada contra el hambre.
Sin lugar a dudas una de las mejores formas de solucionar un problema, y más cuando es de dimensiones mayores, es echarle montón, como luego dicen.
La Cruzada Nacional Contra el Hambre resulta por demás oportuna si consideramos las cifras proporcionadas por la responsable de la Secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles.
52 millones de pobres en un país cuya población es de 112 millones 336 mil 538 habitantes, según datos oficiales. Casi la mitad de los mexicanos en pobreza. Triste en verdad.
Pero no se trata de salvar de manera temporal una complejidad social, sino de tejer un verdadero abanico de oportunidades laborales, estructurales y económicas para esas personas que se encuentran en tan bochornosa situación.
Al parecer se tiene claro este objetivo porque la idea es poner en marcha proyectos productivos directamente en las comunidades para disminuir la desigualdad.
En nuestro estado, aunque no es tan polarizado el problema, sí una quinta parte de los tamaulipecos se encuentran en pobreza extrema y por ello el gobernador Egidio Torre Cantú no titubeó en asistir a la puesta en marcha de esta Cruzada a favor de los más necesitados.
Ya desde el inicio de su mandato, el Ejecutivo Estatal instruyó a la Secretaría de Desarrollo Social a intensificar las acciones en los 43 municipios del Estado a fin de disminuir los niveles de pobreza y marginación. Pero un apoyo adicional de la federación nunca está de más.
Deseamos ansiosamente que esta no sea una estrategia mediática con fines electorales y que en realidad aterricen los apoyos en los terrenos más afectados.
Esperemos que la Cruzada Contra el Hambre no termine en una Cruzada de Brazos.
En fin. Por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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