Nuevo parque vehicular de limpia

Hace algunos días, cuando el camión de recolección de basura de disponía, como todas las mañanas entre 6:00 y 6:30 horas, a recoger los desperdicios que se depositan en los dos grandes tanques de la colonia, de repente se escuchó un ruido distinto al que hacen cuando aprisionan lo que llevan dentro: el cambión sufrió una descompostura, al parecer grave, por la cantidad de horas que se llevó su reparación y movilización de ese sitio.
El viejo “armatoste”, otrora pintado de reluciente blanco, quedó prácticamente “tirado” obstruyendo la cochera de tres unidades; fue necesario que elementos de los talleres del gobierno municipal de Victoria se dirigieran a ese sitio y, en 4 o quizá 5 horas, el viajo mueble pudo moverse de nuevo. El hecho de que haya quedado parado por horas significó que en varios sectores de la capital tamaulipeca no hubiera servicio de recolección por cuestiones más que lógicas.
¿Por qué, se preguntan los vecinos?
Dice el viejo refrán que “todo por servir se acaba”, y en este c aso no es la excepción: los camiones de recolección de basura tienen ya muchos años funcionando, con reparaciones que más bien parecieran parches a una herida que se hace cada vez más grande. Los fierros se hacen viejos e inservibles y se requiere de un cambio urgente.
Ya no es posible una reparación, porque hoy es la máquina, luego, el sistema de compresión de basura, o la carrocería que, al recibir una gran cantidad de líquidos de toda índole presenta superficies oxidadas que requieren ya no de una mano de pintura, sino de cambio de piezas.
Es probable que sea más caro reparar que considerar la compra de unidades nuevas, y eso lo sabe el alcalde Miguel González Salum, quien seguramente estará pensando en la gestión de recursos ante el estado o la Federación, para que nos compren camiones de basura que puedan servir, aproximadamente, unas dos décadas más.
Actualmente, se cuenta con 34 unidades, de las que, al menos 9 están en estado inservible, y 25 hacen el trabajo de la capital. Una unidad nueva tiene un coste aproximado de 1 millón 200 a un millón 400 mil pesos, es decir, no se antoja tan fácil la adquisición de estas unidades, porque, considerando que se reemplacen las ya obsoletas, estamos hablando de un gasto aproximado de casi 15 millones de pesos, solamente para sustituir lo ya existente. Ya no se diga lo que hace falta en base al crecimiento poblacional de Victoria.
El presidente municipal González Salum está consciente de esta situación y busca la estrategia adecuada que nos permita contar con lo necesario que garantice que siga siendo la nuestra una “Ciudad limpia, Ciudad amable”, como rezaba aquel eslogan que otrora fue famoso y cierto.
El director de servicios públicos, Mario Alberto Rodríguez hace saber que se tiene el proyecto de comprar dos camiones que refuercen el trabajo cotidiano, aunque entendemos que no es suficiente: Victoria necesita más unidades y lo saben sus autoridades. Es menester hacer frente a esta necesidad, aunada a las demás de otros servicios –pavimentación y asfaltado, alumbrado, seguridad, parques y jardines, bienestar social y otras- que tiene una administración como la nuestra.
¿De donde sale el dinero? De las tributaciones ciudadanas: multas, predial y pago de derechos y servicios, de ahí la importancia de que todos estemos al día en nuestras obligaciones, porque si pretendemos seguir exigiendo duramente a la autoridad que cumpla con su propósito, se requiere, forzosamente, que tengamos la conciencia limpia y las cuentas ajustadas.
Mientras tanto, habrá que colaborar con lo que nos corresponde: depositar la basura en los contenedores adecuados, en bolsas perfectamente cerradas o amarradas, y evitar que se saque en horas que no correspondan, para que no haya ese tiradero típico en los basureros de la ciudad.
Hagamos de la nuestra, una vez más, la ciudad limpia de la que estuvieron orgullosos nuestros abuelos, y hagamos, de una forma más que real, el compromiso compartido entre autoridades y ciudadanía.
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