Debo confesar al lector que cuando escuché sobre la Reforma a la Educación mexicana, siempre pensé que se iba a dar una revisada a los contenidos temáticos, métodos de la enseñanza-aprendizaje o tal vez el uso adecuado de los recursos didácticos.
Todos sabemos que la realidad es completamente diferente, cuando la “Reforma Educativa” promovida por el presente sexenio del gobierno federal, más va para la cuestión laboral y de permanencia en el Sistema Educativo Nacional, que el de aprovechar los espacios escolares para mejorar la calidad de la educación.
Sin embargo, el tema que hoy le entrego es más bien de contenido educativo y lo trata sobre los castigos corporales que algunos padres suelen aplicar a sus hijos y su relación con la formación del carácter, sobre todo en la educación básica.
Algunas viejas costumbres aconsejan a los padres de familia y profesores el uso de golpes o castigos corporales para sancionar la conducta del niño, lo peor de caso es hacer eco de esta forma de “educar”.
Los castigos físicos a los hijos son reprobables porque se corre el riesgo de aumentar la agresividad y dañarles a largo plazo; Como medida correctiva dice Jorge R. Merchant, psicólogo español, “…pero tampoco para los padres, porque los golpes no educan ni ayudan a resolver los conflictos y sólo marchitan su propia autoridad ante sus hijos.”
El psicólogo de la Universidad Complutense acepta que los papás sienten mucho coraje cuando el hijo no obedece, contesta mal o ha hecho algo indebido, y recomienda “…lo mejor es contar hasta diez y después otros diez, y así sucesivamente hasta que consiga calmarse. Esto no hará que el niño corrija, pero si controla la explosión de enfado del papá y sí hará desistirse de reaccionar con violencia.”
Los golpes aparentemente son una solución rápida y eficaz. Sin embargo a la larga las sanciones corporales generan más perjuicios que beneficios para quienes los reciben. A su vez, quienes los aplican, en general tienen poco que ganar y mucho que perder.
Reprimir físicamente a los hijos puede causarles daño emocional en su desarrollo a largo plazo, de acuerdo a un estudio publicado por la investigadora Joan Durant, profesora de la Universidad de Winnipeg y el doctor Ron Ensom, del Hospital de Niños de Ontario, en Ottawa.
Aunque el castigo corporal a los niños está prohibido en más de treinta países, por desgracia algunos padres y maestros todavía siguen practicándolo, al menos parcialmente, porque se acepta a nivel social en gran parte del mundo.
Muchas maestras del primer grado de la escuela primaria suelen escuchar a las madres de familia sentencias como “profesora… este es mi hijo y si no la obedece, péguele… yo no me voy a enojar ni a sentir con usted si le pega por no obecer…” Lo anterior indica que los padres de estos niños, son golpeadores.
Una realidad es que los golpes no son tan habituales como hace veinte años, pese a ello, muchos mayores siguen respaldando esta práctica y consideran que prohibir los escarmientos físicos “disciplinarios” es una limitación a los derechos de los padres.
“Esa forma de ver las cosas pone de relieve la dificultad para que haya un cambio de mentalidad sobre este asunto, a pesar de la enorme evidencia acumulada que demuestra el daño que puede ocasionar el castigo corporal a los pequeños”, ha señalado la doctora Durant.
Según Durant y Ensom, las investigaciones revisadas demuestran que el castigo físico y los golpes vuelven a los menores más agresivos y antisociales y pueden provocar problemas cognitivos, es decir de aprendizaje.
Finalmente cabe la pregunta ¿Qué alternativas hay para sancionar a los hijos en edad escolar? Los castigos deben ser advertidos… el niño debe saber que así como hay respeto por lo que él hace, también él mismo debe respetar… Todos los niños en el hogar tienen obligaciones y los papás no deben exonerarlos de ellas.
La escuela es un auxiliar excelente para orientar a los padres de familia que no sepan cómo acercarse a sus hijos o cómo sancionarlos, pero una mano firme, siempre será bienvenida para la mejor educación de los ciudadanos del mañana.
Comentarios: [email protected]